martes, 22 de mayo de 2007

La alfabetización informacional: un aspecto esencial de las bibliotecas públicas

El papel de las bibliotecas públicas está demostrando ser esencial, sobre todo en la última década, en cuanto a aspectos como la alfabetización informacional. Si queremos una ciudadanía que verdaderamente pueda participar activamente en la vida política, social, cultural y comunitaria, es necesario que sean personas con capacidad de entender cualquier texto que se les presente, de crítica, de redacción de escritos complejos, de búsqueda de información en cualquiera de los soportes existentes, etc. Todo esto reportaría unos beneficios indudables a la sociedad, no únicamente en el ámbito cultural.

Como muestra, el siguiente estudio del Instituto Canadiense CD Howe: en un informe de octubre de 2005, mostró que un incremento del 1% en el nivel de alfabetización conduciría a un aumento de la productividad del 2,5%, y el PIB crecería un 1,5%. Canadá es una democracia moderna como España, ambas integradas plenamente en la sociedad de la información. De modo que estos datos pueden servir también para nuestro país.
Hasta que los presupuestos de las bibliotecas tengan un incremento relevante, son muchas las acciones que l@s bibliotecari@s podemos llevar a cabo. Las bibliotecas tienen que demostrar a l@s ciudadan@s que son realmente útiles, un servicio básico como es la sanidad.
En Canada, se está priorizando el tema de la alfabetización. Para ello, se está formando al personal bibliotecario en esta materia y se está incorporando puestos directamente vinculados con la alfabetización. Referente al primer punto, hay un buen número de jornadas y cursos de formación con los que ponernos al día. Y hay unos canales de intercomunicación cada vez más estrechos entre las diferentes asociaciones de bibliotecarios y documentalistas.

Por otro lado, se muestra indispensable, para lograr esta alfabetización, establecer alianzas con otras organizaciones: centros educativos, ONG´s, asociaciones de personas mayores, etc. Y también con empresas privadas (mediante la esponsorización de determinadas actividades), no sólo librerías o editoriales. Es algo que no cuesta dinero y que puede reportar grandes beneficios a la comunidad. Está demostrado que la alfabetización es algo que las bibliotecas no pueden trabajar aisladamente. Así mismo, es necesario romper en la medida de lo posible con las barreras burocráticas entre administraciones. Si el objetivo último es trabajar por mejorar la calidad de vida de l@s ciudadan@s, hay que conseguir que los políticos comprendan la necesidad de colaboración con continuidad en el tiempo entre las diferentes administraciones, mediante planificaciones acordadas. Debería convencérseles de que el municipio, la diputación provincial, la comunidad autónoma y el MCU pueden "anotarse un buen tanto" cada uno, y tod@s salimos ganando.
Del mismo modo, deben de aprovecharse las nuevas tecnologías en esta labor de alfabetización. Hacia ello nos dirige el programa ALFIN (ALFabetización INformacional) .
No cabe duda de que la mayoría del peso del proceso de "aprender a aprender" debe recaer sobre los centros educativos. Pero las bibliotecas pueden cumplir un papel complementario muy importante.
En los últimos años se ha pasado de la "formación de usuarios" (utilización de la biblioteca) a la ALFIN (utilización de la información).
Es manifiesto que las bibliotecas públicas, a diferencia de los centros educativos y sus bibliotecas (cuando las hay) atienden a un público muy heterogéneo, que no tiene por qué estar inmerso en un proceso educativo formal. De ahí que sea esencial seleccionar grupos específicos de destinatarios para los que elaborar programas específicos de formación en habilidades de información, sin dejar de hacer programas genéricos para un público más amplio. Es necesaria la elaboración de materiales formativos mediante las redes bibliotecarias ya existentes (o que se puedan constituir en un futuro) para reducir los costes de tiempo.

En la Biblioteca Pública de Castilla-La Mancha decidieron que sus actividades debían ir dirigidas especialmente hacia dos colectivos de población (quizá lo más necesitados de ayuda): 1º Las personas adultas, a las que no se dedica ningún otro tipo de biblioteca, para fomentar el aprendizaje autónomo; 2º Los estudiantes del sistema educativo formal.

Para llevar a cabo estos cambios, es necesario realizar los siguientes cambios en la Biblioteca pública:

-Una parte del personal ha de formarse como mediadores de aprendizaje.
-Por otro lado, ha de existir un personal especializado en la elaboración y evaluación de actividades formativas.
-Integración plena de las actividades de ALFIN en la estructura y en el horario laborales.

La formación de usuarios (bases de datos de la biblioteca, manejo del OPAC, funcionamiento de la hemeroteca, etc.) solía adolecer de no cubrir las necesidades reales de los ciudadanos, y la falta de homogeneidad dificultaba mucho la realización de ejercicios.

En la transición de la formación de usuarios a la ALFIN ha tenido importancia la experiencia del Proyecto TUNE (Training of library Users in a New Europe), realizado entre octubre de 2004 y septiembre de 2005, en el que participaron, junto a la Biblioteca de Castilla-La Mancha, la Biblioteca Pública de Helsinborg (Suecia), y la Biblioteca Pública de Randers (Dinamarca). Los casos escandinavos aportaron nuevas ideas muy enriquecedoras.
Este proyecto ha permitido ver las nuevas necesidades de los usuarios en el manejo de la información y cómo ofrecerles formación para que se desenvuelvan mejor en su vida diaria. Ha supuesto una renovación del programa de formación de usuarios.

Por un lado, dicha formación de usuarios se dirigió a dos colectivos poblacionales concretos:
-Los escolares de 6 a 14 años (con subdivisión entre los niños de 6 a 9 y de 10 a 14 años)
-Personas inscritas en Centros de Educación para Personas Adultas.

Por otra parte, supuso la reorganización del servicio ALFIN. Ha de convertirse en una actividad permanente en el tiempo lo que, a su vez, implica numerosos cambios, especialmente en la asignación de tareas entre el personal:

-Creación de un grupo dedicado a la formación de usuarios. Los trabajadores se integraron voluntariamente, procedentes de diversas áreas, lo que sirvió para afirmar la naturaleza transversal del servicio ALFIN.
-Concienciación de todo el personal sobre los ejercicios de ALFIN, incluidas aquellas personas que no vayan a particiapar en ellos.
-Personal competente en habilidades pedagógicas, que normalmente han de obtenerse, porque en Biblioteconomía y Documentación no se recibe apenas formación de este tipo.
-Y, desde luego, la elaboración de materiales adecuados.

Estas experiencias, junto con otras, nos sirven para adaptar a la situación actual la función educativa que siempre ha tenido la biblioteca´pública.

Bibliografía:

-CLUBB, Barbara. "La construcción de comunidades con mayores capacidades de alfabetización y aprendizaje: el papel de la biblioteca pública". En: Actas del III Congreso nacional de bibliotecas públicas (Murcia, 29-30 de noviembre y 1 de diciembre de 2006). http://travesia.mcu.es/documentos/Congreso_3bp/actas_congreso3bp.pdf. P. 26-29
-GARCÍA MARTÍNEZ, Eva; SELGAS GUTIÉRREZ, Joaquín. "Las bibliotecas públicas y la alfabetización informacional: reflexiones y experiencias de la Biblioteca de Castilla-La Mancha". En: Actas del III Congreso nacional de bibliotecas públicas (Murcia, 29-30 de noviembre y 1 de diciembre de 2006). http://travesia.mcu.es/documentos/Congreso_3bp/actas_congreso3bp.pdf. P. 95-104
-SÁNCHEZ SÁNCHEZ, Juan. "Combates por la biblioteca pública: nueva ley de lectura y bibliotecas del Ministerio de Cultura". En: Actas de las XIV Jornadas Bibliotecarias Andaluzas "Más que palabras: la biblioteca, motor de transformación social" (Antequera 15-17 de marzo de 2007). http://www.aab.es/pdfs/jba14/Combates.pdf

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