¿Vooks? ... esto es otra cosa
“Desde hace más de 500 años, el libro ha sido un formato estable: una coherente cadena de palabras conectadas, impresa en papel y protegida por una cubierta.
Por ejemplo, el jueves Simon & Schuster, el editor de Ernest Hemingway y Stephen King, está trabajando con un socio multimedia para sacar a la venta cuatro “vooks”, que intercalan vídeos a lo largo de todo el texto electrónico, que puede ser leído –y visionado- en línea o por iPhone o por iPod Touch.
Y, a principios de septiembre, Anthony E. Zuiker, creador de la serie televisiva “CSI”, publicó “Level 26: Dark origins”, una novela editada en papel, así como en libro electrónico y en versión de audio, a la que los lectores están invitados a inscribirse en un sitio web para ver breves vídeos que tratan el corazón de la trama.
Algunos editores comentan que este tipo de híbridos multimedia es necesario para atraer a los nuevos lectores, que piden algo diferente. Pero la cuestión que los lectores expertos se plantean es si los nuevos parámetros del libro degradan el acto de leer.
“La cuestión no es que estos nuevos medios tiendan a ser más atractivos para enganchar e interesar al lector” afirmó Maryanne Wolf, profesora del desarrollo infantil de la universidad de Tuft y autora de “Proust and the Squid: el relato y la ciencia de la mente lectora”. Pero añadió, “¿puede cualquiera leer a Henry James o George Eliot? ¿Tiene usted suficiente paciencia?
Es obvio que la tecnología ha cambiado el mundo literario con los libros electrónicos. El pasado año, dispositivos como Kindle de Amazon y Reader de Sony ganaron mucha popularidad. Pero las ediciones digitales aparecidas en estos aparatos mantienen su confianza en la idea tradicional de libro, utilizando palabras –y, a veces, imágenes- para contar una historia o explicar una materia.
Los nuevos híbridos van mucho más allá. En unos de los “vooks” de Simon & Schuster, una obra sobre fitness y dieta, los lectores pueden pinchar en los vídeos que les muestran cómo realizar los ejercicios. Otro hermoso libro contiene vídeos que demuestran cómo hacer en casa lociones para el cuidado de la piel.
No sólo se está llevando el movimiento a los libros. Simon & Schuster también está lanzando a la venta dos novelas digitales que combinan el texto con vídeos de un minuto a 90 segundos de duración que complementan –y en algunos casos adelantan- la secuencia del relato.
En “Embassy”, un breve relato de intriga que trata de un secuestro, escrito por Richard Doetsch, un vídeo parecido a un noticiario revela que la víctima es la hija del alcalde, sustituyendo algunas partes del texto original.
“Todo el mundo está intentando hallar el modo de que los libros y la información estén lo mejor posicionados posible en el siglo XXI”, afirmó Judith Curr, editora de Atria Books, la firma de Simon & Schuster que está publicando las ediciones electrónicas en colaboración con Vook, una compañía multimedia. Ella añadió, “ya no puedes limitarte a ser lineal con tu texto”.
La división infantil de HarperCollins ha publicado recientemente su primera serie de misterio para el público joven-adulto llamada “The Amanda Proyect”, y ha invitado a los lectores a discutir las pistas y los personajes. Cuando continúe la serie, los comentarios de algún lector pueden ser incorporados como personaje menor o como una trama secundaria.
Susan Katz, editora de la sección infantil de HarperCollins, predijo que “esto va a ser un tipo popular de literatura donde el autor es visto como el líder de un amplio grupo, que elegirá y seleccionará entre las sugerencias” de los lectores.
Bradley J. Inman, jefe ejecutivo de Vook, dijo que los lectores que vieron los prototipos de “The 90-Second Fitness Solution” de Pete Cerqua o “Return to beauty” de Narine Nikogosian “instintivamente vieron los beneficios de la incorporación de fragmentos de vídeo a los libros.
Jude Deveraux, una popular autora de novela romántica que ha escrito 36 obras, dijo que estuvo encantada de probar “Promises”, un exclusivo vook que sitúa la trama en una plantación de Carolina del Sur, en el siglo XIX, e integra vídeos que añaden fragmentos conversaciones y aportan atmósfera.
La señora Deveraux dijo que había visionado nuevas versiones de libros mejoradas con música e incluso con perfume. “Me gustaría utilizar todos los sentidos”, afirmó.
Brian Tart, editor de Dutton, una marca de Penguin Group USA, que puso a la venta “Level 26”, dijo que quería que el texto del libro se defendiese por sí mismo, pero la cultura actual pedía reformular el formato. “Como todo el mundo, observas que la gente ve estos vídeos de tres minutos de You Tube y utiliza las redes sociales”, dijo el señor Tart. “Y aquí tenemos una oportunidad para captar a más gente que podían haber pensado que ellos ya pertenecían al nuevo mundo mediático”.
Los lectores de “Level 26”, que han escrito el señor Zuiker y Duane Swierczynski, han dispuesto de una proposición variada que el editor está vendiendo como “novela digital”.
“Realmente hace que la historia sea más real al conocer cómo son los personajes” comentó Fred L. Gronwall en una entrevista en Amazon.com. “En gran medida, los vídeos aportan experiencias al libro”.
Pero otro crítico, que firmó como Rj Granados, escribió “¿De veras piensas que unas viñetas de vídeo sin valor mejorarán el libro?
Algunos autores creen que las nuevas tecnologías pueden enriquecer los libros. Para su historia de las canciones callejeras del siglo XVIII francés, Robert Darnton, director de la biblioteca de la universidad de Harvard, incluirá enlaces a grabaciones de canciones actuales.
Pero el señor Darnton, autor de “The Case for Books: Past, Present and Future”, llamó la atención sobre el cambio que está viviendo la lectura, y no necesariamente para mejor. “Creo que podemos ver ya con preocupación la pérdida de un cierto tipo de lectura prolongada”.
Algunos autores bromean con la idea de mezclar los medios. Walter Mosley, autor de “Devil in a blue dress”, es uno de ellos. “Leer es una de las pocas experiencias que hacemos fuera de las relaciones sociales y que hace que nuestras capacidades cognoscitivas mejoren. Y, actualmente, nuestras capacidades cognoscitivas decaen cuando vemos la televisión o pasamos el tiempo delante del ordenador”.
Nota1: el artículo original, escrito por Motoko Rich, fue publicado en la versión en línea de The New York Times el 30 de septiembre.
Nota2: este artículo lo he encontrado gracias a LISNews.


