Un foro para la reflexión y el diálogo sobre temas relacionados con las bibliotecas y la lectura, con un espacio para la literatura."La Biblioteca es el hospital del alma" (en "Memorias de Adriano", de Marguerite Yourcenar)
lunes, 29 de noviembre de 2010
E-libros y bibliotecas públicas: los problemas crecen
miércoles, 11 de agosto de 2010
Sugerencias para mejorar el servicio de chat de las bibliotecas
El servicio de chat es una vía de comunicación explorada e implementada en muchas bibliotecas (especialmente universitarias) desde hace varios años. Pero sigue siendo un servicio nuevo y que plantea dudas a los bibliotecarios.
El artículo que resumo hoy aquí trata de aportar respuestas, sugerencias para hacer que el servicio bibliotecario sea más cercano y, sobre todo, más efectivo y útil para los usuarios.
Pascal Lupien, junto a Lorna Rourke, es el autor del trabajo aquí referido y bibliotecario e investigador de la Universidad de Guelph (Canadá), que puso en marcha ya en 2001 un servicio de referencia en línea. Por lo tanto, los autores de este estudio saben ampliamente de lo que hablan.
Con anterioridad a este artículo, ha habido muchos otros que han investigado el servicio de referencia en línea. En base al estudio de las transcripciones de los diálogos bibliotecario-usuario, se han observado muchas cuestiones como el alto porcentaje de preguntas que requerían una detallada información sobre un tema o búsqueda de materiales sobre un tema concreto; el bajo nivel de éxito de los estudiantes al buscar artículos en revistas electrónicas o bases de datos de artículos a partir de la página web de la biblioteca; la necesidad de utilizar un lenguaje “menos bibliotecario” en el sitio web de la biblioteca; también la necesidad de usar un lenguaje más informal (incluyendo los emoticones) a la hora de interaccionar con los estudiantes, con el objetivo de empatizar más y transmitir más cercanía.
Es muy indicativo que las consultas más académicas no experimentan ningún crecimiento, mientras que las consultas sobre cuestiones menos serias si crecen con el tiempo.
Este estudio tiene como finalidad ayudar a las bibliotecas universitarias a decidir si han de tener el servicio de Referencia Virtual, el de Consulta Rápida (para cuestiones generales) o ambos. Concretamente, la Universidad de Guelph tiene los dos servicios.
La metodología utilizada ha consistido en recoger todas las transcripciones realizadas en ambos servicios durante un año. Y se clasificaron en cinco categorías generales:
-Preguntas direccionales (se dirige al usuario a una localización física o a un lugar de la página web)
-Preguntas sobre política y procedimiento (por ejemplo, cuestiones sobre períodos de préstamo o multas)
-Preguntas de “respuesta rápida” (requieren información factual, se responderían utilizando fuentes de referencia)
-Preguntas de búsquedas específicas (por ejemplo, cómo buscar artículos de revistas sobre un tema concreto)
-Preguntas de investigación (que normalmente realizarían profesores o estudiantes de postgrado)
A su vez, las cinco categorías fueron subdivididas en 39 subcategorías en función de las preguntas más recurrentes.
Por otro lado, se analizó el lenguaje utilizado, clasificándolo de formal o informal en base a aspectos como la ortografía, los emoticonos, los saludos, las despedidas, la puntuación, etc.
La recogida de datos fue realizada por una única persona para lograr la mayor coherencia posible.
Por último, se puso una encuesta de satisfacción tanto en el servicio de Referencia Virtual como en el Consulta Rápida. Los resultados se trasladaban a un simple hoja Excel, de modo que la recogida de datos era muy sencilla.
El lenguaje utilizado por los usuarios en “Consulta rápida” normalmente es informal, como el utilizado al hablar con amigos por el Messenger, caracterizado por abreviaturas, faltas de ortografía y palabras coloquiales. Estas características se dan menos en la “Referencia virtual”.
El personal bibliotecario tiene un comportamiento parecido al de los usuarios. En ocasiones, los bibliotecarios invitaron a los clientes a ir físicamente a la biblioteca para poder explicarles el uso de algunas bases de datos o fuentes de referencia, ante la imposibilidad de hacerlo virtualmente debido a las limitaciones del software.
Respecto a las preferencias de los usuarios, hay que destacar que la mayoría prefirieron un servicio de consulta que utilice un software como Messenger a la consulta personal física.
Resulta interesante apuntar que el servicio de Referencia Virtual de la Universidad de Guelph no usa un interfaz similar al de Twitter, MSN, Google, etc., sino un entorno propio de la biblioteca. A esto hay que añadir que se utilizan frases hechas para saludar, despedir o solicitar un momento para responder a la consulta. Además, se solicita (aunque de manera opcional) el nombre y los apellidos, el correo electrónico y el curso al que se pertenece, con la consiguiente pérdida del anonimato. Todo ello le confiere a la Referencia Virtual un carácter formal que no agrada a la mayoría de usuarios.
Sin embargo, parece ser que esa misma formalidad es la que permite que las consultas sean más complejas y puedan responderse adecuadamente.
Un aspecto clave es la utilización del lenguaje informal por los bibliotecarios. El estudio señala que éstos deben aprender y utilizar dicho lenguaje informal de los usuarios. Ello hace que los clientes sientan el servicio como suyo, como un lugar cómodo y agradable. Tampoco tenemos que hacer de “guays”, no creo que se trate de eso. Simplemente se trata de comprender mejor a través del lenguaje y mostrar que somos accesibles. Sé que a muchas personas (es mi caso) no nos expresarnos incorrectamente, pero hemos de entender el chat como un ámbito informal, un verdadero lugar de encuentro. Y si queremos que la gente tenga a las bibliotecas como un lugar interesante a visitar (física o virtualmente), debemos dejar a un lado nuestros prejuicios sobre cómo hay que comunicarse, prejuicios que los actuales jóvenes no tienen.
Continuando con la cuestión de un mayor acercamiento al cliente, un software tipo Messenger nos proporciona aspectos como la familiaridad al tipo de programas que utilizan los usuarios, poner fotos en nuestro perfil, poder ser agregados como amigos por nuestros usuarios y (algo muy importante que con frecuencia olvidamos en los chats institucionales) que aparezca el nombre del bibliotecario. Quizá parezca una cuestión baladí, pero a nosotros mismos, más aún a los jóvenes, nos gusta tener alguien a quien dirigirnos, no a una institución o a algo impersonal, sino a una persona. Posiblemente el icono de sonrisa nos sea muy útil.
La conclusión a la que llega el artículo es que la Universidad de Guelph debería mantener los dos servicios, tanto el de “Consulta rápida” como el “Referencia virtual”, ya que atienden a necesidades diferentes de los usuarios.
Pero señala que la biblioteca de cada universidad o institución puede tener unas necesidades diferentes, por lo que deberán decidir que les conviene más. En todo caso, parece que es inexcusable tener un servicio de chat que permita a los usuarios estar conectados virtualmente con la biblioteca. Desde luego que un servicio de consulta virtual o chat no va a solucionar los problemas de las bibliotecas, ni su incorporación va a ser algo revolucionario. Se trata de algo mucho más sencillo: hay que estar allí donde están los usuarios y cada vez son más los clientes que están en Internet. Por tanto, tener un servicio de chat bien orientado (no sólo por ser “modernos”) es obligatorio. El chat es sólo una vía más de comunicación con los usuarios, pero el mundo es cada vez menos presencial y es fundamental que la biblioteca esté a disposición de la comunidad a través de Internet.
Nota: Rourke, Lorna ; Loupien, Pascal "Learning from chatting: how our virtual reference questions are giving us answers", realizado por Lorna Rourke y Pascal Loupien, aparecido en la Revista canadiense. Evidence based Library and information practice, 2010, Vol.5, No.2.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Nuevas perspectivas de las bibliotecas públicas
El estudio se ha realizado a través de 50000 encuestas a usuarios de más de 400 bibliotecas públicas de todo el país, focalizando su atención en la población mayor de 14 años.
Estados Unidos es un país con eminente tradición bibliotecaria. Cada año 169 millones de personas acuden a las bibliotecas públicas y un 45% de ellas se conectan a Internet, según informa el estudio.
Queda completamente demostrado que las bibliotecas públicas ya no pueden limitarse a prestar libros y DVD´s. Ahora su gran baza es el acceso a Internet. Porque los usuarios lo reclaman. Estas personas van a biblioteca a conectarse a Internet por varias razones: para encontrar trabajo, para la participación civil (en política, por ejemplo), para gestionar sus finanzas, para hacer las tareas del colegio, etc.
Resulta interesante que del total de gente que se conecta a Internet en las bibliotecas públicas, el 75% tiene acceso a Internet desde casa o desde el trabajo. Esto parece decir que los usuarios encuentran en las bibliotecas públicas un refugio de las luchas familiares por el único ordenador que tienen y es una alternativa a la lentitud de las conexiones de muchos hogares.
Por otro lado, el 60% de los entrevistados afirmaron que utilizaban los ordenadores de las bibliotecas para mantener relaciones sociales. De modo que si las BP permitieran el acceso a las redes sociales, posiblemente tendrían muchos más usuarios. Pero lo más destacable es que la mayoría de los casos de uso de estas redes sociales están relacionadas con la búsqueda de información sobre trabajo, educación y salud.
El informe determina que las BP son el mayor puente para eliminar la brecha digital. Ya que más de un 40% de las personas que utilizan los ordenadores de las BP pertenecen a la población estadounidense que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.
De manera que el estudio concluye que los gobiernos federal, estatales y locales deberían invertir más en las bibliotecas públicas para ayudar a éstas a ampliar sus objetivos y dar un mejor servicio.
Nota1: podéis encontrar un resumen del estudio en este artículo de 29 de mayo de The New York Times, escrito por Mike Melanson.
domingo, 17 de febrero de 2008
Easy-to-Read materials: una reflexión sobre las necesidades lectoras de la sociedad (II)
Fácil de leer:
¿La publicación de materiales de sencilla lectura puede representar un medio útil, tanto para luchar contra el analfabetismo como para conseguir que aquellos que presentan dificultad al leer, accedan a la información y a la literatura? Sí, estoy convencido de ello. Pero, ¿cómo definimos "de fácil lectura"?
La publicación de literatura, noticias y otras informaciones sencillas de leer está basada en la creencia esencial de que todas las personas son iguales y que todas, por tanto, deben tener derecho a una experiencia cultural y a una información apropiada a sus propias capacidades.
Para mucha gente sin hábito lector, el material de fácil lectura puede abrirle puertas y despertar un interés por leer periódicos y libros, y una oportunidad para practicar su lectura. Más tarde, ellos podrán afrontar libros y periódicos publicados normalmente.
Para otros casos, como la discapacidad intelectual, los textos de lectura sencilla pueden cubrir una necesidad y significar su estilo de lectura.
Uno puede preguntarse si, de esta manera, realmente es posible satisfacer las necesidades de diferentes grupos. Sin embargo, la experiencia adquirida con el material de fácil lectura ya publicado demuestra que sus intereses pueden combinarse en muchos casos. De hecho, hay más grupos juntos que interactúan de los que están separados.
¿Qué aspecto deben tener los materiales de fácil lectura?
Los grupos que han podido acceder a fondos de asequible lectura, y las relaciones entre estos grupos, pueden mostrarse aproximadamente utilizando una tabla estadística.
En el cuadro, los diversos grupos de estudio están representados por círculos y los cuadros simbolizan la necesidad de materiales de fácil lectura. Como puede verse, las necesidades son diferentes en la mayoría de los grupos.
No todo las personas de cada grupo necesitan de dichos fondos. En bastantes casos, las necesidades pueden solaparse. Por ejemplo, una persona puede ser analfabeta, inmigrante y disléxico.
¿Cómo elaborar un texto de fácil lectura?
¿Qué significa para nosotros "fácil de leer"? Quizá, en realidad, deberíamos decir "fácil de entender", de tal modo que estos textos sean sencillos de leer y de entender, no sólo porque se evitan las palabras complicadas, sino también porque la presentación ha de ser específica y facilitar la lectura.
Aquí se enumeran algunos ejemplos de criterios que pueden ser usados para elaborar un texto fácil de leer y sencillo de entender:
1. Escribir con concreción. Evitar las abstracciones y los conceptos figurados.
2. Ser lógico. La acción debería seguir una secuencia normal, con una lógica continuidad.
3. La acción debería ser directa y simple, sin extensas introducciones y sin incorporar demasiadas palabras.
4. Evitar el lenguaje simbólico (metáforas), que pueden ser malinterpretadas por los lectores.
5. Ser conciso. Que una sola frase no contenga varias acciones. Situar las palabras de una misma frase en el mismo renglón.
6. Eludir las palabras difíciles, pero intentar utilizar un lenguaje que sea adulto y digno. Si tiene que hacerse uso de palabras poco habituales, el contexto debería aportar pistas de su significado.
7. Incluso las relaciones complicadas pueden ser descritas y explicadas, si se hace de un modo concreto y lógico, en el que los hechos se sitúan en orden cronológico natural.
Si se sigue este consejo general -construcción lógica y concreta de los argumentos, con un discurrir normal del relato-, entonces podemos reducir sustancialmente los problemas de las personas con discapacidades intelectuales.
En la mayoría de los casos, este tipo de accesibilidad hace más sencillos los textos a los otros grupos con dificultades lectoras -tales como disléxicos o gente que es, en mayor o menor medida, analfabeta. Es una simplificación que no tiene por qué distraer. Un texto bien hecho, con un lenguaje sencillo, puede ser una experiencia positiva para cualquier lector.
La importancia de las imágenes
Todos sabemos que una imagen puede decir más que mil palabras. Dentro del contenido de los materiales de fácil lectura, las imágenes tienen con frecuencia un papel más importante que en otros tipos tipos de libros, documentos o materiales de información.
Un dibujo que representa concretamente aquello que está descrito en el texto, mejora la comprensión y clarifica el mensaje del texto.
Pero una imagen puede también aportar otra dimensión al texto. Existe un importante debate sobre cómo han de usarse los dibujos abstractos o no realistas en el contexto de la "lectura sencilla". Nuestra experiencia es que los dibujos abstractos pueden desempeñar un buen papel para las personas de "fácil lectura" como para quienes tienen una discapacidad intelectual (quienes comprenden e interpretan el mundo de una manera concreta).
Una imagen abstracta puede, por ejemplo, transmitir una atmósfera descrita en un texto, reforzar sensaciones, etc.
Pero las imágenes deben concordar con el escrito. Una imagen que lleva a una dirección equivocada, o no comunica el mismo sentimiento, o incluso puede confundir repentinamente, provoca que la lectura sea incluso más difícil para las personas con serios problemas lectores.
Nota1: utilizo el género masculino de forma genérica para facilitar la lectura, por lo que los sustantivos en forma masculina hacen referencia a personas de ambos sexos.
Nota2: las expresiones "lectura adaptada", "fácil de leer", "de lectura sencilla" hacen referencia al mismo concepto.
Nota3: texto del documento original de Bror Ingemar Tronbacke.
lunes, 11 de febrero de 2008
Easy-to-Read materials: una reflexión sobre las necesidades lectoras de la sociedad
Cuando el mes pasado estuve leyendo y analizando el artículo de Jorge Franganillo sobre la alfabetización digital en centros penitenciarios, encontré la mención a un texto que no conocía y me surgió la curiosidad de leerlo. Descubrí que era un escrito muy interesante. Se titula “Easy-to-Rea materials: an important part in reading promotion and in the fight against illiteracy”, de Bror Tronbacke. Aunque data de 1996, el tema que trata me sigue pareciendo de completa actualidad, y puede ser un buen punto de partida para intentar determinar hasta dónde se ha llegado en la lucha contra el analfabetismo, y qué quedar por hacer (porque todavía hay mucho camino que recorrer para terminar con la lacra del analfabetismo). Además se da la importancia que debe a ese “analfabetismo camuflado”, el analfabetismo funcional, que prácticamente inhabilita tanto como el analfabetismo (a secas). No he encontrado ninguna traducción al castellano de este documento, por lo que he querido traducirlo para que toda persona que desee leerlo en nuestro idioma. De antemano sé que la traducción que he realizado no es, en absoluto, perfecta. Así que sólo puedo pedir que seáis benévolos conmigo en este aspecto. Gracias por vuestra comprensión. Esta entrada de hoy (y algunas siguientes) las dedicaré a este texto, con el objeto de que la lectura no os resulte tediosa ni demasiado extensa. Espero que sea de vuestro interés. Un saludo cordial.
Lectura adaptada: una parte importante en la promoción de la lectura y en la lucha contra el analfabetismo
(Lectura en la sesión de apertura de la Reunión de la IFLA Beijing 1996)
(Bror Ingemar Tronbacke, Fundación "Fácil de leer", Suecia)
Resumen:
Aproximadamente el 20% de la población mundial es todavía analfabeta debido a los insuficientes recursos educacionales. Al mismo tiempo, hay mucha gente que, como resultado de discapacidades o por otras razones, encuentra dificultades al leer y son, por tanto, incapaces de leer los periódicos habituales y los libros.
"La promoción de la lectura y la lucha contra el analfabetismo" han sido objetivos principales para las Naciones Unidas y la UNESCO, su organización educacional y cultural. La IFLA también ha incidido fuertemente en la importancia de medidas para promover la lectura. La publicación de material de lectura sencilla (libros, periódicos y otras informaciones) deben estar en posición de jugar un importante papel en estos esfuerzos.
Este texto muestra qué se entiende por el concepto "fácil de leer", y ejemplos de qué se ha publicado ya al respecto. También se sugieren oportunidades de cooperación entre países.
Acceso a la información y a la literatura: un derecho democrático
Ser capaz de tomar parte de la información, de la literatura, etc., está normalmente considerado como un derecho democrático fundamental. Es necesario estar bien informado para poder participar en la vida social, en las discusiones laborales, y para tener capacidad de influir en la propia situación de uno. Leer periódicos y libros da el acceso a las ideas y pensamientos de otras personas.
En los últimos años, las Naciones Unidas, UNESCO e IFLA han prestado especial atención a la necesidad de estimular y han llegado a involucrarse en la lucha contra el analfabetismo. Las Naciones Unidas declararon 1990 el año de la alfabetización y muchas aportaciones se han realizado durante esta década.
En la 25ª sesión de la Conferencia General de la UNESCO, en 1989, se adoptó un plan de acción para la erradicación del analfabetismo, resumido en el eslogan "Alfabetización para todos en el año 2000". UNESCO acogió la estrategia en esta área como la "prioridad de sus prioridades".
En el "Manifiesto de la Biblioteca Pública", por ejemplo, UNESCO incide en el derecho a saber y enfatiza la influencia de la información y de la literatura en el desarrollo humano y en el bienestar social.
Y como probablemente conocen, en 1993 UNESCO e IFLA publicaron la "Guía para promover la alfabetización en las Bibliotecas Públicas". El departamento de la IFLA de bibliotecas que sirven a las personas discapacitadas, ha estado trabajando en una "Guía para la lectura sencilla".
La IFLA está en proceso de trazar otro Programa centrado en la promoción de la alfabetización y de la lectura mediante las bibliotecas.
¿Cuál es la situación actual en el mundo respecto a la consideración de la alfabetización?
La alfabetización o, mejor dicho, la alfabetización funcional se entiende generalmente como la alfabetización suficiente para leer y escribir un corto relato de nuestra propia vida, leer noticias escuetas y breves artículos de los periódicos, etc. Se acepta como norma que son necesarios cuatro años de escolarización básica para conseguir una suficientemente buena alfabetización, para conducirse en la vida diaria.
Un informe de las Naciones Unidas sobre los progresos realizados y los problemas hallados en la pelea contra el analfabetismo habla sobre la situación actual (NU, Asamblea General Económica y Consejo Social, A/50/181, E/1995-65):
"Hoy, la situación mundial respecto al analfabetismo puede verse desde la siguiente tabla. La información está basada en estadísticas de la UNESCO y la alfabetización está tomada como la proporción de gente que ha recibido tal grado de educación que los encuestados suponen que son capaces de leer satisfactoriamente.
El cuadro establece el porcentaje de alfabetizados en el mundo, en los países desarrollados y, al menos, en los países menos desarrollados, en los años 1980, 1990, 1995 y a la espera del dato del año 2000. Se puede observar que la alfabetización ha crecido en todas las partes del mundo, especialmente en los países desarrollados. El crecimiento del número de adultos que saben leer y escribir es resultado de la expansión de matriculaciones en la escuela primaria y el impacto de los programas de alfabetización de adultos.
Sin embargo, todavía más del 20% de la población adulta mundial es analfabeta, lo que en 1995 correspondía, aproximadamente a 900 millones de personas. De cada cinco personas analfabetas, más de tres eran mujeres.
En los países menos desarrollados, la figura del analfabetismo continúa por encima del 50%. Nueve países (Bangladesh, Brasil, China, Egipto, India, Indonesia, México, Nigeria y Pakistán) poseen más de la mitad de la población mundial y alrededor del 70% de los adultos analfabetos del mundo.
Cada vez más, las iniciativas alfabetizadoras sirven como complemento, no como sustituto, a la escuel primaria. El creciente número de participantes en actividades de alfabetización y educación básica adulta, a menudo una considerable mayoría, ha tenido al menos una educación primaria parcial, pero han fracasado a la hora de lograr un adecuado nivel de alfabetización funcional.
Muchos niños que han tomado parte, especialmente en los países menos desarrollados, acudieron a escuelas que eran claramente inadecuadas, tanto en personal, como en equipamiento, como en instalaciones.
En 1990 había, según las NU, casi 130 millones de niños no estaban escolarizados en los países en vías de desarrollo. Pero lo que es incluso más alarmante, esta dato está proyectado para alcanzar los 145 millones en el año 2000.
Problemas lectores causados por discapacidad y otros factores:
Sin embargo, el analfabetismo funcional no se debe sólo a una insuficiente educación. No debemos olvidar a aquellas personas que tienen problemas de lectura a causa de una discapacidad o de otros factores. Esto es aplicable a la gente con dislexia, discapacidad intelectual, autismo o afasia.
Ello también es aplicable a las personas sordas desde la infancia, por ejemplo, quienes con frecuencia experimentan dificultades en la lectura y en la comprensión del texto escrito. La gente con problemas sociales y mentalmente enfermas pueden también tener, a menudo, dificultades de lectura.
De manera que, si la gente con dificultades lectoras están también incluidas, una extensa proporción de la población puede ser considerada analfabeta funcional, incluso en las naciones más desarrolladas. Este grupo puede, posiblemente, estimarse en la mayoría de los países como al menos del 5%, probablemente el 10% y, en muchos casos, considerablemente mayor.
-Leer una frase sencilla en inglés.
-Leer anuncios clasificados del periódico.
-Seguir las instrucciones para medicarse o usar un producto.
-Utilizar estructuras de simple aplicación.
La reducida alfabetización se estimó que costaba a Australia alrededor de 2,6 billones de dólares al año en pérdida de productividad. Esta estadística estaba basada en el tiempo extra que lleva comunicarse en el lugar de trabajo.
En el seminario también se constató la reducida cantidad de material de lectura que se produce para las personas con problemas de alfabetización derivados de una discapacidad intelectual o relacionada con el aprendizaje, desde una sordera adquirida antes del desarrollo del lenguaje a un daño cerebral. La gente con estas discapacidades requiere materiales adecuados a sus intereses, edad y necesidades de información, escritos con claridad, con un lenguaje simple y fácilmente entendible (Elizabeth McMillan).
El programa sueco de Educación para las escuelas de Primaria habla de que los estudiantes, tras nueves años en la escuela, deben ser capaces de leer con buena comprensión artículos de un periódico normal.
Aquellos que tienen una reducida capacidad lectora, a menudo, tienen menos éxito luego en el colegio.
El desempleo es diez veces mayor entre los que tienen una baja habilidad lectora, comparado con los buenos lectores.
Nota1: utilizo el género masculino de forma genérica para facilitar la lectura, por lo que los sustantivos en forma masculina hacen referencia a personas de ambos sexos.
Nota2: las expresiones "lectura adaptada", "fácil de leer", "de lectura sencilla" hacen referencia al mismo concepto.
jueves, 26 de julio de 2007
Escritores sin editores
En las últimas semanas han tenido lugar dos noticias que pueden ser consideradas como terremotos para la industria del libro y, principalmente, para el sector editorial:
-Alberto Vázquez Figueroa, escritor tinerfeño de indudable éxito (25 millones de ejemplares vendidos de sus novelas) anuncia que ofrece gratis la descarga de su última novela "Por mil millones de dólares", y que hará lo mismo con los próximos libros que escriba. Os aconsejo fervientemente que leáis el texto "Mis novelas gratis", en el que nos habla de las motivaciones que le han llevado a tomar esta decisión. Una auténtica declaración de principios en la que no deja títere con cabeza: ni editoriales, ni Gobierno.
-Gracias a un artículo de Sergio Fernández en Papel en Blanco, he tenido conocimiento de que Elfriede Jelinek (Premio Nobel de Literatura en 2004) está escribiendo su última novela “Neid” a través de su página web. Las palabras de la propia autora son suficientemente elocuentes: “¿Para qué necesito la asistencia de una editorial cuando yo misma puedo volcar mi novela en la Red y hacerla accesible a todos mis lectores de forma gratuita?
Bien es cierto que este segundo caso nos es menos accesible (tendremos que aprender alemán, al menos hasta que haya una traducción al castellano), pero muestran con claridad el mismo hecho: escritores consagrados que han visto nítidamente que, en el actual mundo de las TIC, no necesitan para nada a las editoriales, ya que Internet y la World Wide Web les ofrece toda la difusión que puedan querer y mucha más. Pero no sólo eso, realizan un auténtico acto filantrópico, de democratización de la cultura, ofreciendo gratuitamente sus nuevas obras.
No cabe duda de que esto sólo lo pueden realizar escritores célebres, que en palabras coloquiales “tienen la vida resuelta”. Pero si más escritores de éxito tomaran el mismo camino, simplemente de vender sus novelas a través de Internet (dejando a un lado la gratuidad), ¿en qué situación quedarían las editoriales? Por mucho que se empeñen los editores, no creo que un autor necesite de ellos para defender sus derechos de autor. Además, en este caso, las editoriales no pueden argüir la ilicitud de las descargas P2P. ¿Qué podrán defender en este caso la SGAE o CEDRO? ¿Irán a los Tribunales por el “lucro cesante” que les ocasionan estos escritores que tienen la “osadía” de hacer lo que desean con sus derechos? Sólo imaginarlo se nos presenta como una escena desternillantemente cómica, pero ya se sabe que la realidad supera la ficción. El autor puede hacer lo que quiera con los derechos sobre sus obras, ¡estaría bueno que no fuese así!
En conclusión, todo esto es un importante toque de atención a las editoriales para que repartan más equitativamente el pastel. No puede ser que el creador sea el que menos se beneficie, con enorme diferencia, de sus propios libros. En todo caso, la actual y decimonónica situación de la industria del libro va a seguir tal y como está, y cualquier autor que quiera realmente darse a conocer tendrá que hacerlo a través de las editoriales. Pero parece que soplan nuevos aires, vientos de cambio. Gracias a Internet es posible que nuevos valores literarios puedan mostrar su talento mediante escritos de descarga gratuita y convencer de su buena calidad a los editores.
Colateralmente, esto beneficia a las bibliotecas, que se favorecen de estas refrescantes iniciativas, pudiendo ofrecer nuevas obras a sus usuarios sin necesidad de que éstos tengan que pagar el dichoso canon bibliotecario. Tal y como se presentan las cosas, es muy probable que las iniciativas de Alberto Vázquez Figueroa y de Elfriede Jelinek sean un recurso con gran proyección en el futuro para ofrecer literatura actual a los ciudadanos, sin coste alguno. Habrá que estar atentos a la evolución de este fenómeno. Ojalá que cunda el ejemplo.
De vez en cuando habría que recordar a las autoridades competentes que “la biblioteca pública ha de ser, por principio, gratuita...” (Manifiesto de la UNESCO sobre la Biblioteca Pública, 1994). Parece una verdad de perogrullo pero la actual realidad, desgraciadamente, la desdice. Esperemos que las cosas cambien.
Un saludo cordial.