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miércoles, 31 de marzo de 2010

Nuevas perspectivas de las bibliotecas públicas

Esta ocasión escribo para informar sobre un interesante estudio realizado por la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Washington. Dicho informe da unas conclusiones que podrían ser perfectamente extrapolables a nuestro país. Y en algunos aspectos resultan reveladoras de las nuevas perspectivas y expectativas que los usuarios tienen de las bibliotecas públicas.

El estudio se ha realizado a través de 50000 encuestas a usuarios de más de 400 bibliotecas públicas de todo el país, focalizando su atención en la población mayor de 14 años.

Estados Unidos es un país con eminente tradición bibliotecaria. Cada año 169 millones de personas acuden a las bibliotecas públicas y un 45% de ellas se conectan a Internet, según informa el estudio.

Queda completamente demostrado que las bibliotecas públicas ya no pueden limitarse a prestar libros y DVD´s. Ahora su gran baza es el acceso a Internet. Porque los usuarios lo reclaman. Estas personas van a biblioteca a conectarse a Internet por varias razones: para encontrar trabajo, para la participación civil (en política, por ejemplo), para gestionar sus finanzas, para hacer las tareas del colegio, etc.

Resulta interesante que del total de gente que se conecta a Internet en las bibliotecas públicas, el 75% tiene acceso a Internet desde casa o desde el trabajo. Esto parece decir que los usuarios encuentran en las bibliotecas públicas un refugio de las luchas familiares por el único ordenador que tienen y es una alternativa a la lentitud de las conexiones de muchos hogares.

Por otro lado, el 60% de los entrevistados afirmaron que utilizaban los ordenadores de las bibliotecas para mantener relaciones sociales. De modo que si las BP permitieran el acceso a las redes sociales, posiblemente tendrían muchos más usuarios. Pero lo más destacable es que la mayoría de los casos de uso de estas redes sociales están relacionadas con la búsqueda de información sobre trabajo, educación y salud.

El informe determina que las BP son el mayor puente para eliminar la brecha digital. Ya que más de un 40% de las personas que utilizan los ordenadores de las BP pertenecen a la población estadounidense que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.

De manera que el estudio concluye que los gobiernos federal, estatales y locales deberían invertir más en las bibliotecas públicas para ayudar a éstas a ampliar sus objetivos y dar un mejor servicio.

Nota1:
podéis encontrar un resumen del estudio en este artículo de 29 de mayo de The New York Times, escrito por Mike Melanson.
Nota2: noticia encontrada gracias a LISNews.

sábado, 25 de julio de 2009

Una solución empresarial al expurgo

En este artículo se muestra la experiencia de una empresa que ha surgido y prosperado con los libros que ya “nadie quiere”, con los libros que ya han cumplido su ciclo vital para sus propietarios, quienes no saben qué hacer con ellos. La empresa de la que habla el texto siguiente ha demostrado cómo esos libros siguen teniendo valor para otras personas. Lo cierto es que no se está inventando nada, ya que los librerías de segunda mano ya existen, pero lo novedoso es que se hace de un modo más “profesional”, a una escala que realmente permite lograr importantes beneficios.

Tampoco las bibliotecas públicas saben qué hacer con sus libros y materiales de expurgo. En España, ¿se consideraría una salida digna para dichos fondos entregarlos a una empresa privada? Quizá en nuestro país, con las trabas burocráticas no sería tan rentable como en el caso que se presenta a continuación. Pero también me pregunto, ¿por qué esta misma labor no podrían realizarla las bibliotecas públicas de manera colectiva y centralizada, al igual que se trabaja en el préstamo interbibliotecario, por ejemplo? Os dejo con el artículo. Espero que sea de vuestro interés. Un saludo cordial.


“¿Qué debería hacer con mis libros de texto usados?


Ésta es una cuestión que muchos estudiantes universitarios se han planteado. Pero Xavier Helgesen y sus socios, Kreece Fuchs y Jeff Kurtzman, han pensado dejarlo en manos de la fundación de su empresa, Better World Books.


“Nosotros simplemente pensamos cómo hay todos esos libros a los que las librerías dicen “No, no los quiero”, pero esos libros tienen valor en sí”, dijo Helgesen.

“Sólo tienes que conseguirlos de modo eficiente por Internet y luego alguien te los comprará”.

Desde el momento en que las librerías universitarias no comprarían sus libros de texto usados, los fundadores de la iniciativa intentaron vender los libros a través de la empresa half.com, de eBay. Los libros se vendieron estupendamente, como afirma Helgesen, alrededor de 50 dólares cada uno.

A partir de aquí, los socios comenzaron campañas de libros. En una campaña en 2002, reunieron 2000 libros que luego vendieron por 20000 dólares en el siguiente otoño. Ese éxito les permitió realizar otras campañas, pero únicamente los libros de texto no podrían sostener el negocio. Así que Better World Books comenzó a contactar con las bibliotecas.

“Fuimos a la reunión de la American Library Association (ALA) con un amable panfleto de una página que decía “Nosotros venderemos tus libros” y escuchamos todas esas historias horribles”, afirmó Helgesen.

“Escuchamos que las bibliotecas tenían que desechar muchos libros porque no tenían permitido reciclarlos, pero tampoco poseían sitio en sus estanterías y necesitaban un lugar para estos viejos libros”.

“Una vez que nosotros comenzamos a hacer esto... en dos ocasiones logramos tanto libros de las bibliotecas que ahora vamos a los campus universitarios”.

Cada día, Better World trae de 40000 a 50000 libros, y la empresa dice que vende tanto libros como trae. En la actualidad, con más de 2 millones de libros en el almacén de Mishawaka (Indiana), los propietarios de Better World Books dicen que ellos piensan que tienen un libro para cualquier persona y que este plan de pequeño negocio puede ser seguido por otros.

Mantener un pequeño negocio con éxito, que continúa creciendo en la recesión general, es una proeza.
Después de financiar ellos mismos el negocio durante los primeros cinco años, los propietarios consiguieron un crédito de la agencia estatal Small Business Administration en 2004, seguido de una inversión de capital de 2,4 millones de dólares en 2008.

Utilizaron la financiación para construir su sitio web y la marca Better World Books. De la misma manera que otros pequeños negocios han luchado, Helgesen y sus socios han visto que sus ingresos aumentaban, de los 4 millones de dólares de 2005 a los 31 millones proyectados para 2009. Y siempre son ayudados por otras personas que compran libros que ellos no serían capaces de proporcionar.

Los libros más baratos se venden en torno a los 3,50 dólares cada uno, y todos los libros son enviados sin coste alguno para los clientes, tanto si compran 5 ó 500 libros de una vez. La media de cada pedido es de tres o cuatro libros. Pero las compras de libros de texto siguen siendo el alma del negocio de Better World Books.
“Hemos recorrido grandes distancias para construir un negocio en el que llevamos toneladas y toneladas de libros de texto universitarios”, afirma Helgesen.

“Lo novedoso de nosotros es que nos fijamos en los precios del mercado, de modo que los libros estarán a un 20 ó 30% por debajo de su valor, por lo que costarán de 80 a 90 dólares. Algunos otros están a un 90% por debajo de su valor, de manera que podrás conseguir un libro de 100 dólares a 10 dólares, y es algo que ocurre diariamente aquí”.

Para Helgesen, Fuchs y Kurtzman, la compensación es una parte vital del funcionamiento del negocio. Better World Books dona de un 5 a un 10% de sus ganancias a las bibliotecas y a programas de alfabetización en todo el mundo.

¿Y qué ocurre con los libros que tampoco logra vender Better World Books? Si un libro no se vende y no es adecuado para donarlo, la empresa lo envía a reciclaje.

“Actualmente, nosotros comprobamos nuestro reciclaje”, afirma Helgesen. “Venimos aquí y vemos qué hacen, asegurándonos de que se actúa éticamente, y no sólo de que se desechan los libros”.
Nota1: enlace a la noticia original aparecida el 2 de julio en CNN.com, escrita por Stephanie Elam.
Nota2: noticia encontrada gracias a LISNews.

martes, 20 de enero de 2009

Las bibliotecas ante la crisis

Esta noticia que aquí traduzco nos ofrece un ejemplo más de cómo la crisis está siendo inmisericorde con los servicios públicos y, en particular, con las bibliotecas. La cuestión es cómo lograr que la recesión económica afecte lo menos posible a los servicios bibliotecarios.

En Santa Cruz (California, Estados Unidos), el lunes 5 de enero, los directores de las bibliotecas han decidido reducir el presupuesto, cerrando todas las sucursales los viernes y poniendo algunas tasas, en un momento en que están luchando contra un presupuesto de 625000 dólares, sobre un sistema con un presupuesto de 13 millones de dólares.

Mike Rotkin, concejal de Santa Cruz y miembro de la junta bibliotecaria, cree que era necesario tomar decisiones y que las medidas tomadas son las menos dolorosas de las diversas alternativas.

Los recortes en los horarios de apertura (todo el viernes) parecen ser también consecuencia de que los voluntarios están haciendo todo lo posible para que, por ejemplo, los museos de la ciudad permanezcan abiertos. Y las bibliotecas están siendo las principales afectadas. Así mismo, en la cercana localidad de Watsonville, las bibliotecas han sido cerradas durante dos semanas durante las vacaciones, con el objeto de ahorrar dinero.

El sistema bibliotecario de la ciudad y del condado se está viendo afectado, como consecuencia del descenso experimentado en el monto total de los impuestos recaudados sobre ventas y sobre la propiedad. Ambas tasas constituyen el grueso de los 13 millones de dólares del presupuesto del sistema bibliotecario.

Aunque el pasado año los residentes del condado votaron que se mantuviese una medida de pago del 25% del impuesto sobre ventas para financiar las bibliotecas, el impuesto no trae ningún nuevo ingreso y las bibliotecas sufren un duro golpe como consecuencia del descenso en caída libre de las tasas sobre ventas, afirma la directora interina Susan Elgin.

Así que el lunes los miembros de la Junta acordaron:

-Cerrar todas las sucursales los viernes, el día de la semana con menor afluencia.
-Incrementar los impuestos del alquiler de espacios y de la vigilancia de exámenes.
-Recortar el presupuesto, al menos, en 200000 dólares.

Elgin dijo que ella odia recortar servicios durante una recesión económica, ya que es cuando tradicionalmente se incrementa la demanda de residentes buscando trabajo y ahorrando dinero mediante el préstamo de libros.
Sin embargo, “tenemos la responsabilidad de no gastar más de lo asignado”, dijo Elgin.

Steven Bradley, ciudadano de 50 años, de Santa Cruz, afirmaba que los cierres le afectarían en su habitual horario, ya que el pasa todos los días por la biblioteca central para leer y buscar posibles trabajos.
“El ordenador está disponible y es un lugar tranquilo”, afirmaba Bradley.

Elgin dijo que el personal probablemente reprograme “Munching with Mozart”, los populares ciclos de conciertos música clásica, a la hora del mediodía, que hasta ahora tenían lugar el primer viernes de cada mes.

Pero la anterior directora de biblioteca Anne Turner, que escribió el informe de personal para la reunión del lunes antes de dimitir el pasado mes, anunció en su informe que las cosas podrían ser peores. A pesar de las malas noticias económicas, ella hizo hincapié en la importancia de mantener todas las bibliotecas abiertas.

Elgin reafirmó este compromiso el viernes.

“Somos un sistema y no vamos a suprimir una sucursal por otra”, dijo Elgin, haciendo saber también el dolor que compartía por la propuesta del lunes.

Nota1: la noticia original pertenece al diario digital “Mercury News, Central Coast”. He llegado a ella a través de LISNews.