martes, 27 de enero de 2009

Ventajas e inconvenientes de las rebajas

En esta entrada, resumo el espacio “La Bolsa y la Vida” del 10 de enero.

En principio, las rebajas tienen un efecto positivo para la economía: los precios se reducen, se puede gastar menos y los comercios aumentan sus ventas. Sin embargo, el modelo tradicional de las rebajas se ha ido modificando por diversas razones:

-Las grandes superficies se benefician mucho más que los pequeños comercios, debido a que adquieren los productos a gran escala, pudiendo obtener mayores márgenes de beneficio. Incluso adquieren expresamente productos que serán vendidos en las rebajas.

-La gente cada vez se mosquea más al ver cómo un mismo producto vale un 70% menos por sólo haber pasado 24 horas. ¿Cómo es posible que un producto pase a estar a mitad de precio y el comercio siga teniendo beneficios? ¿En qué momento se nos toma el pelo, antes o durante las rebajas?

-Lo más importante: ya los comercios no siguen el patrón de vender más baratos aquellos productos que se pasan de moda o que se quedan fuera de temporada. Las rebajas cada vez aportan menos a la economía doméstica. La desconfianza de la ciudadanía se refleja en un estudio de una comisión creada en Francia para analizar el sistema de fijación de precios, el comportamiento de los franceses en sus hábitos de compra y el uso de Internet. Se ha llegado a la conclusión de que los ciudadanos franceses se encuentran bastante perdidos respecto a las rebajas, llegando a retrasar sus compras durante el mismo período de las rebajas. Y el retraso en comprar no es debido a la crisis, sino a la desconfianza que sienten hacia los comercios, esperando a que disminuyan más los precios.

Además, fuera del período de rebajas, piden descuentos porque están convencidos de que los márgenes de beneficio son exagerados.

Internet está teniendo un relevante efecto sobre los comportamientos de los ciudadanos. Cada vez son más los que compran por Internet, y llegan a asegurar que les parece estar en rebajas durante todo el año comparado con los precios que les ofrecen los comercios de su ámbito.

Esta crisis podría ser positiva para reflexionar sobre el uso del dinero, los precios y los mecanismos existentes en el actual sistema económico. Un ejemplo para reflexionar es la noticia aparecida en El País acerca de los precios de los alimentos en origen y en destino. En un estudio realizado por COAG, UCE y CEACCU se observa que el kilo de la mandarina clementina se compra en el campo por 0,11 céntimos de euro, mientras que se vende en el mercado por 1,83 euros. Y se puede extraer que parecidos márgenes hay con otros alimentos.

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