lunes, 3 de agosto de 2009

La Library of Congress prueba una nueva tecnología de almacenamiento de "nubes"

En esta ocasión, he traducido un artículo sobre tecnología e informática. Aunque esté relacionado con las bibliotecas, tengo que reconocer que no es uno de mis fuertes la programación y la informática. Espero que sea de vuestro interés. Un saludo cordial.

"La Infraestructura Digital de Información y el Programa de Conservación de la Library of Congress junto con la empresa DuraSpace han anunciado que lanzarán un programa piloto de un año con el que quieren probar el uso de las tecnologías de nubes (nota1)para hacer posible el acceso constante al contenido digital.


El programa se centrará en un servicio basado en un nuevo sistema de nubes llamado DuraCloud, que reproduce y distribuye el contenido a través de múltiples proveedores de ventanas y organizaciones posibles para compartir, acceder y conservar dicho contenido. Ocasionalmente, el servicio también proporcionará capacidades informáticas, además de las funciones de almacenaje y archivo. (DuraSpace es un esfuerzo compartido de Fedora Coommons y DSpace Foundation).

El proyecto comenzó como repositorios federados y una infraestructura que crecería sólidamente y eliminaría los riesgos de las bases de datos. El otro objetivo principal es conseguir que se pueda utilizar el servicio mediante despliegues de nubes tanto internos como externos.

Permite asumir que cualquier materia de seguridad pueda configurarse desde fuera y reconocer que este enfoque puede actualmente ser la manera ideal para que las agencias gubernativas compartan y archiven datos (especialmente aquellos que no son realmente confidenciales).

Ya solo la capacidad para compartir datos entre las agencias y con el público significaría un enorme avance para cualquier organismo. Basada en la arquitectura del diagrama de arriba, aparenta ser un planteamiento factible (al menos para las instituciones que comienzan a construir sus nubes internas de información, llegando a ser bases de datos).

Entre los socios del NDIIPP (Nota 2) participantes en el programa piloto de DuraCloud se encuentran la Biblioteca Pública de Nueva York y la Biblioteca de la Herencia de la Biodiversidad.
Hay muchas clases de esfuerzo de este tipo y, tarde o temprano, se logrará dar en el clavo. Espero con impaciencia el día en que las promesas de las tecnologías de nubes llegue completamente".

Nota 1: “tecnología de nubes” es la traducción de lo que creo viene a ser “cloud computing”.
Nota2: siglas de “National Digital Information Infraestructure and Preservation Program”.
Nota3: enlace al artículo original escrito por Dave Roserbeng en su blog, dentro de CNET.com, el 14 de julio.
Nota4: artículo encontrado gracias a LISNews.

sábado, 25 de julio de 2009

Una solución empresarial al expurgo

En este artículo se muestra la experiencia de una empresa que ha surgido y prosperado con los libros que ya “nadie quiere”, con los libros que ya han cumplido su ciclo vital para sus propietarios, quienes no saben qué hacer con ellos. La empresa de la que habla el texto siguiente ha demostrado cómo esos libros siguen teniendo valor para otras personas. Lo cierto es que no se está inventando nada, ya que los librerías de segunda mano ya existen, pero lo novedoso es que se hace de un modo más “profesional”, a una escala que realmente permite lograr importantes beneficios.

Tampoco las bibliotecas públicas saben qué hacer con sus libros y materiales de expurgo. En España, ¿se consideraría una salida digna para dichos fondos entregarlos a una empresa privada? Quizá en nuestro país, con las trabas burocráticas no sería tan rentable como en el caso que se presenta a continuación. Pero también me pregunto, ¿por qué esta misma labor no podrían realizarla las bibliotecas públicas de manera colectiva y centralizada, al igual que se trabaja en el préstamo interbibliotecario, por ejemplo? Os dejo con el artículo. Espero que sea de vuestro interés. Un saludo cordial.


“¿Qué debería hacer con mis libros de texto usados?


Ésta es una cuestión que muchos estudiantes universitarios se han planteado. Pero Xavier Helgesen y sus socios, Kreece Fuchs y Jeff Kurtzman, han pensado dejarlo en manos de la fundación de su empresa, Better World Books.


“Nosotros simplemente pensamos cómo hay todos esos libros a los que las librerías dicen “No, no los quiero”, pero esos libros tienen valor en sí”, dijo Helgesen.

“Sólo tienes que conseguirlos de modo eficiente por Internet y luego alguien te los comprará”.

Desde el momento en que las librerías universitarias no comprarían sus libros de texto usados, los fundadores de la iniciativa intentaron vender los libros a través de la empresa half.com, de eBay. Los libros se vendieron estupendamente, como afirma Helgesen, alrededor de 50 dólares cada uno.

A partir de aquí, los socios comenzaron campañas de libros. En una campaña en 2002, reunieron 2000 libros que luego vendieron por 20000 dólares en el siguiente otoño. Ese éxito les permitió realizar otras campañas, pero únicamente los libros de texto no podrían sostener el negocio. Así que Better World Books comenzó a contactar con las bibliotecas.

“Fuimos a la reunión de la American Library Association (ALA) con un amable panfleto de una página que decía “Nosotros venderemos tus libros” y escuchamos todas esas historias horribles”, afirmó Helgesen.

“Escuchamos que las bibliotecas tenían que desechar muchos libros porque no tenían permitido reciclarlos, pero tampoco poseían sitio en sus estanterías y necesitaban un lugar para estos viejos libros”.

“Una vez que nosotros comenzamos a hacer esto... en dos ocasiones logramos tanto libros de las bibliotecas que ahora vamos a los campus universitarios”.

Cada día, Better World trae de 40000 a 50000 libros, y la empresa dice que vende tanto libros como trae. En la actualidad, con más de 2 millones de libros en el almacén de Mishawaka (Indiana), los propietarios de Better World Books dicen que ellos piensan que tienen un libro para cualquier persona y que este plan de pequeño negocio puede ser seguido por otros.

Mantener un pequeño negocio con éxito, que continúa creciendo en la recesión general, es una proeza.
Después de financiar ellos mismos el negocio durante los primeros cinco años, los propietarios consiguieron un crédito de la agencia estatal Small Business Administration en 2004, seguido de una inversión de capital de 2,4 millones de dólares en 2008.

Utilizaron la financiación para construir su sitio web y la marca Better World Books. De la misma manera que otros pequeños negocios han luchado, Helgesen y sus socios han visto que sus ingresos aumentaban, de los 4 millones de dólares de 2005 a los 31 millones proyectados para 2009. Y siempre son ayudados por otras personas que compran libros que ellos no serían capaces de proporcionar.

Los libros más baratos se venden en torno a los 3,50 dólares cada uno, y todos los libros son enviados sin coste alguno para los clientes, tanto si compran 5 ó 500 libros de una vez. La media de cada pedido es de tres o cuatro libros. Pero las compras de libros de texto siguen siendo el alma del negocio de Better World Books.
“Hemos recorrido grandes distancias para construir un negocio en el que llevamos toneladas y toneladas de libros de texto universitarios”, afirma Helgesen.

“Lo novedoso de nosotros es que nos fijamos en los precios del mercado, de modo que los libros estarán a un 20 ó 30% por debajo de su valor, por lo que costarán de 80 a 90 dólares. Algunos otros están a un 90% por debajo de su valor, de manera que podrás conseguir un libro de 100 dólares a 10 dólares, y es algo que ocurre diariamente aquí”.

Para Helgesen, Fuchs y Kurtzman, la compensación es una parte vital del funcionamiento del negocio. Better World Books dona de un 5 a un 10% de sus ganancias a las bibliotecas y a programas de alfabetización en todo el mundo.

¿Y qué ocurre con los libros que tampoco logra vender Better World Books? Si un libro no se vende y no es adecuado para donarlo, la empresa lo envía a reciclaje.

“Actualmente, nosotros comprobamos nuestro reciclaje”, afirma Helgesen. “Venimos aquí y vemos qué hacen, asegurándonos de que se actúa éticamente, y no sólo de que se desechan los libros”.
Nota1: enlace a la noticia original aparecida el 2 de julio en CNN.com, escrita por Stephanie Elam.
Nota2: noticia encontrada gracias a LISNews.

miércoles, 15 de julio de 2009

La Biblia más antigua del mundo en línea

Quienes visiten la página web www.codexsinaiticus.org pueden ver ahora imágenes de más de la mitad del manuscrito Codex Sinaiticus que tiene 1600 años de antigüedad.

Los fragmentos del documento del siglo IV, escrito en griego sobre hojas de pergamino, ha sido tratado por instituciones de Reino Unido, Alemania, Egipto y Rusia.
Los expertos afirman que se trata de “una ventana al desarrollo de la Cristiandad primitiva”.

Secretos de su conservación

El doctor Scot Mckendrick, encargado de los manuscritos occidentales en la British Library, afirmó que la gran disponibilidad del documento presentaba muchas posibilidades de investigación.

“El Codex Sinaiticus es uno de los tesoros manuscritos más increíbles del mundo”.
“Este manuscrito de 1600 años de antigüedad ofrece una ventana al desarrollo de la Cristiandad primitiva y es una evidencia de primera mano de cómo el texto de la Biblia fue transmitido de generación en generación”.
“La disponibilidad del manuscrito virtual para el estudio por parte de investigadores de todo el mundo crea oportunidades para la colaboración en la investigación, algo que no sería posible sólo hace unos años”.

La versión original contiene alrededor de 1460 páginas, cada una mide 40 por 35 cm, añadió el doctor Scot Mckendrick.

La British Library está celebrando el lanzamiento en línea del manuscrito con una exposición, que incluye una serie de objetos históricos relacionados con el documento.

Durante 1500 años, el Codex Sinaiticus estuvo tranquilo en un monasterio del Sinaí hasta que fue encontrado en 1844 y se lo repartieron entre Egipto, Rusia, Alemania y Gran Bretaña.
Se cree que ha sobrevivido gracias a que el aire del desierto es ideal para la conservación y porque el monasterio, en una isla cristiana sobre el mar musulmán, permaneció intocable, sus paredes no fueron conquistadas.

El esmerado trabajo puede ser admirado ahora en www.codexsinaiticus.org
Nota1: enlace a la noticia original publicada el 6 de julio en BBC News.
Nota2: artículo encontrado gracias a LISNews.

martes, 7 de julio de 2009

De Uzbekistán al despacho de una biblioteca en Estados Unidos

En este artículo que aquí traduzco os traigo un cuaderno de vida, el periplo de una bibliotecaria con una verdadera historia de superación. Algo así como el sueño americano, “en versión bibliotecaria”, forjado con mucho esfuerzo. Espero que sea de vuestro interés. Un saludo cordial.


"Con 49000 préstamos al mes, la Queens Library en Brodway es un lugar concurrido dentro del sistema bibliotecario público más activo del país, con más circulación de libros, cintas y vídeos (23 millones) de sus 63 sucursales que su homóloga de Brooklyn o que todas las sucursales juntas del resto del sistema bibliotecario de Nueva York. La biblioteca, en los números del 20 al 40 de Brodway, donde Astoria se encuentra con Long Island City, está previsto que vuelva a abrir el miércoles después de nueve años de obras de restauración. A su cargo se encuentra Tatyana Magazinnik, de 53 años de edad, emigrada desde Uzbekistán y bibliotecaria desde 1996, como su esposo, David.


¿Cómo encontró el trabajo perfecto?: es el trabajo de mi marido. Esto suena como una revista, pero en Rusia biblioteca significa “almacén”. Quizá alguien quiso que fuese bibliotecaria.
Otro análogo al “músico”: me gradué en el conservatorio y estuve aprendiendo piano. Toqué en público a veces, hasta que mi hermana nació. Mi marido era profesor de piano en el conservatorio de Tashkent.


El traslado (a Estados Unidos): cuando comenzó la Perestroika, allí no había futuro para nuestros hijos. Nosotros vinimos como refugiados en 1993. Mi marido tenía una hermana aquí. Ella nos invitó. Cuando llegamos al país, buscábamos información. Íbamos a la biblioteca.


Aprender el idioma: mi hija no sabía bien inglés; yo no sabía nada de inglés. Así que intenté aprender por mi cuenta. La biblioteca era mi vida entonces. Nosotros sacábamos los libros infantiles para escuchar el idioma. Aprendíamos 30 palabras al día. Las memorizábamos y las poníamos en un mural. Al día siguiente, otras 30 palabras. Después de medio año, el inglés dejó de ser el segundo idioma para ella. Yo aprendí con ella. La biblioteca era todo para nosotros. Estábamos en la biblioteca todos los días, mi marido y yo.


La formación de una pareja de bibliotecarios: nosotros fuimos a Pratt para estudiar Biblioteconomía. Tardé dos años y medio en superar la formación, mi marido dos años (claro, él no cuidada de la niña). Me gradué en 1996 y, en Agosto, conseguí un trabajo en una biblioteca de Lefrak City. En 1999, llegué a ser directora de una pequeña sucursal en Maspeth. Amo Maspeth. Sigo tenieno usuarios que me envían cartas en Navidad.


Un gran alivio: antes de que consiguiera este puesto, la gente me decía que toda la gente sin vivienda vendría. Yo comencé a prepararme para estar estar lista para lo peor. Pero, afortunadamente, yo no tuve esos problemas que me contaban. Durante el día, la gente simplemente se sentaba en la biblioteca y leía el periódico.


Qué hace exactamente: yo hago gran cantidad de informes, hojas de asistencia y tareas para el personal. También trabajo con los usuarios. Sigo siendo bibliotecaria. Mi despacho está en la sala infantil. A mí misma me llamo bibliotecaria. Eso me gusta. Puedo ir al 641.5 (de la ordenación de la estantería) y conseguirte un libro de cocina.


Los momentos de los que se siente más orgullosa: en Maspeth, había una señora sin trabajo. Le proporcioné los libros que necesitaba y conversé con ella, y dos más tarde me dijo que había conseguido un trabajo y me compró flores. También fue muy emocionante lo siguiente. Había un chico cuya primer libro fue una novela gráfica. Comenzó a leer todos los libros. Ha llegado ser escritor. También había una usuaria rusa que no sabía el idioma (inglés). Se matriculó en un curso de Inglés como Segunda Lengua (ESL: English as Second Language). No hay que pagar por ello. Ella hizo dos cursos, en primavera y otoño. Después logró un trabajo en Tiffany´s y luego llegó a un puesto de secretaria.


Qué odia una bibliotecari@: la gente que no devuelve los libros. Yo les llamo “guardianes de libros”.


Cómo se mantiene en forma: corro cuatro millas cada día. Subo las escaleras en el trabajo. Es una máquina de ejercicios gratuita."


Nota1: la entrevista original fue escrita por Ralph Blumenthal, y publicada el 8 de junio en la versión en línea de The New York Times.
Nota2: artículo encontrado gracias a LISNews.