jueves, 2 de octubre de 2008

Las palabras no son peligrosas, el fanatismo y la censura sí

Aquí traduzco una provechosa reflexión sobre la censura, a raíz de una noticia que ha tenido lugar en Estados Unidos. Hay afirmaciones que pueden parecer de Perogrullo, pero no está de más recordar algunos aspectos que deben quedar claros. La libertad no es negociable. Y nadie debe tener la potestad de decidir qué es bueno y qué es malo leer. Desgraciadamente, la censura sigue siendo un tema de actualidad (aunque, al aparecer esta palabra, enseguida pensemos en la Inquisición), un hecho ante al que hay que luchar con todas nuestras fuerzas, más aún en las bibliotecas.

Espero que el texto os resulte interesante. Un saludo cordial.

Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca pueden herirme.


"Joan Karkos no está de acuerdo. Karkos rechaza devolver un libro sobre sexualidad a la Lewiston Public Library.

La mañana del pasado miércoles, Karkos estaba en el Tribunal del Distrito para defender lo que ella misma ha denominado “desobediencia civil”.

El juez Valerie Stanfill no estaba dispuesto a permitirlo, y amenazó a Karkos con pena de cárcel y una multa de 100 de dólares, a raíz de un largo enfrentamiento en la sala del tribunal después de que Stanfill preguntase a Karkos si ella tenía el libro.


Según la relación de hechos aportada por Christopher Williams en el periódico Lewiston Sun, Karkos contestó “lo tengo bajo mi posesión”.

Presionado por el juez, Karkos insistió en su respuesta.

Finalmente, el juez instó a Karkos a “devolver el libro a su sitio ahora”.

Stanfill desalojó la sala e informó a Karkos de que permanecería allí sentada hasta que retornase el libro.

Karkos acreditó una cosa: es terca. Manteniendo su posición y el libro, revasó la paciencia del juez, que regresó después del almuerzo para dar a Karkos plazo hasta las cuatro de la tarde para devolver el libro o sufrir la multa.

La desacertada Karkos se quedó con el libro de 21 dólares, teniendo que pagar 100 dólares de sanción por desobediencia. Quizá consideró que era un buen trato. Karkos cree que el libro es “peligroso”.


Si considera peligrosas las palabras, quizá usted debería dejar de leer este artículo ahora mismo. El libro “Es perfectamente normal: la transformación de los cuerpos, el crecimiento, el sexo y la salud sexual”, escrito por Robie Harris y publicado en 1993 (fíjese bien, “una aproximación lingüística peligrosa”), caracterizado con dibujos animados de gente desnuda en los capítulos sobre temas de sexualidad. Ha tenido el visto bueno de Maternidad Planificada y ha sido criticado por grupos conservadores, traducido a 21 idiomas y vendido en 25 países.

Incluso Karkos, en este caso, no ha tomado el camino correcto. Ha sacado los pies fuera del tiesto.


La censura nunca es buena. Sí, es cierto que hay palabras odiosas que nuestra sociedad sigue tratando de suprimir. Pero estas palabras no tienen por qué herirnos si comprendemos que ellas simplemente reflejan la ignorancia y los prejuicios de la persona que las dice.

Me siento avergonzado cuando escucho a un padre regañar a un niño pequeño con palabras enojadas inapropiadas, pero sé que los problemas de esos padres y del niño van mucho más lejos de las palabras que utilicen. Normalmente, es inútil intervenir, más allá de lanzar una mirada de desaprobación.

Por favor, no me malinterpreten. Creo firmemente que los padres deben censurar lo que sus hijos leen, ven y experimentan. De hecho, en la sociedad liberal actual, esto es esencial para el mantenimiento de unos valores saludables y de la moralidad.

Pero Karkos no es madre de la comunidad, ni ese es su cometido.

Me entristece saber que muchos niños de hoy están expuestos a la violencia y a materiales inapropiados en los videojuegos, en los programas de televisión y, sí, también en los libros.

La vulgaridad de nuestra sociedad es digna de preocupación e, incluso, de tomar cartas en el asunto. Es tarea de nosotros como comunidad la atención cuidadosa de la gente para tomar medidas conjuntamente, especialmente en defensa de nuestros hijos.


Pero no voy a permitir que se comience a robar los libros de la biblioteca (con dicho propósito). Como presidente de los socios de la Mount Vernon´s Dr. Shaw Memorial Library, sería negligente si no me opusiese a ello.

La ignorancia no es la respuesta. Sé que muchos de mis amigos conservadores se oponen a la educación sexual en la escuela. Ellos están equivocados. Dicha educación funciona, sobre todo cuando se imparte la información en la edad adecuada por profesores apropiados.

A menudo me pregunto cómo puedo soportar el ridículo y la crítica que conlleva estar a la vista de la opinión pública como defensor de los deportistas. Pero representan sólo un montón de palabras y éstas apenas me molestan.

Treinta años en la arena política endurecieron mi piel y me enseñaron a dejar pasar todo, a menudo convertido en algo divertido. La risa es siempre mejor que las lágrimas.

Y reír fue mi primera reacción al lío de Karkos, especialmente cuando supe que la Lewiston Library recibió ocho copias del libro de personas que leyeron lo sucedido. Indudablemente, Karkos ha aumentado la circulación del libro.


Sobre la reflexión, me pregunto por qué mis hermanos conservadores se sienten tan molestos por las palabras, hasta el punto de recurrir a la censura y robar libros de una biblioteca.

Hemos de defender todas las opiniones y condenar la censura, sobre todo la censura procedente de una fanática como Karkos que cree que sabe mejor que su comunidad qué es aceptable leer.

Las palabras no son peligrosas. El fanatismo y la censura sí son peligrosos.

Karkos robó el libro y, simplemente con eso, consiguió una multa de 100 dólares y probablemente aumentar sustancialmente la lectura de dicho ejemplar.

¿No es realmente divertido?


George Smith es el director ejecutivo de la Sportman´s Alliance de Maine. Vive en Mount Vernon y se puede contactar con él a través de george@samcef.org".


Nota1: enlace al artículo de George Smith, aparecido el 9 de septiembre en la versión en línea de Kennebec Journal Morning Sentinel.


Nota2: la imagen ha sido extraída de esta dirección.

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