jueves, 3 de enero de 2008

Informe “To read or not to read”: resultados lógicos

En palabras de Dana Gioia, presidente del National Endowment for the Arts (Fondo Nacional para las Artes, creado en 1965 por el Congreso de los Estados Unidos), el Informe “To read or not read” (19 de noviembre de 2007) es el estudio más completo y actualizado del que se dispone actualmente en Estados Unidos. Y esto es así porque se trata de un análisis integral de todas las informaciones y estadísticas recogidas hasta la fecha, que ha requerido mucho tiempo, y que incluye el anterior informe “Reading at Risk” y otras encuestas de diversas instituciones académicas, organizaciones empresariales y fundaciones.

Y estoy seguro de que las revelaciones de este estudio son perfectamente extrapolables a nuestro país; al fin y al cabo formamos parte del mismo entorno económico y social occidental (a pesar de todas las diferencias existentes).

Como afirma Dana Gioia, a diferencia de otros estudios que ofrecen datos contradictorios, “To read or not read” ofrece unos resultados inequívocos, consistentes y alarmantes. El sempiterno problema de los hábitos de lectura en los adolescentes se presenta con claridad: todos los esfuerzos y progresos que se realizan durante la edad infantil se echan a perder en su inmensa mayoría cuando el niño se convierte en adolescente (estoy seguro de que esto les suena, y mucho, a todas las personas que trabajan en la sección infantil de las bibliotecas públicas). A partir de ahí, lograr que recuperen el gusto por la lectura en la edad adulta se convierte casi en una epopeya.

El estudio demuestra cosas, en principio evidentes, como que los lectores habituales asisten más a conciertos y a obras teatrales que los no lectores. Pero también manifiesta que los lectores asiduos hacen más ejercicio y practican más deportes (algo que sí puede ser más sorprendente). Como dice Dana Gioia en la introducción del estudio, las frías estadísticas confirman que los libros cambian la vida para mejor. Y que la lectura tiene una importancia crucial para que haya una sociedad próspera y libre. Y también dice algo tan relevante o más si cabe: los nuevos medios tecnológicos no tienen capacidad de sustituir el papel de la lectura habitual en el desarrollo intelectual y personal del individuo.

El presidente de National Endowment for the Arts termina con una afirmación categórica: “La nación necesita prestar más atención y aportar más recursos en una actividad (la lectura) que es fundamental e irremplazable para la democracia”.


No pretendo, desde luego, ponerme a describir las muy variadas e interesantes tablas y gráficos estadísticos que presenta el estudio. Aunque os invito a que les echéis un vistazo porque los datos realmente son escalofriantes. Como ejemplo: en 2002, el 65% de los universitarios de primer año leía menos de una hora por placer o entretenimiento, o incluso nada, a la semana. Quizá, me temo que si pasamos por un campus universitario español, los resultados no sean mucho más alentadores.


La clave de esta investigación reside en la importancia que atribuye a la lectura de ocio, es decir, no a la lectura como herramienta de trabajo, sino como actividad recreativa. Lo que se pretende es fomentar que la ciudadanía, en su tiempo de descanso, escoja la lectura como una de sus actividades de asueto dentro la inmensa lista de diversiones existentes. Y no sólo por el entretenimiento que proporciona leer, sino también por las diversas implicaciones que tiene en otros ámbitos de la vida, ya que allana el camino para tener más éxito profesional, estar más implicado en política y en las cuestiones que atañen a la sociedad y, en definitiva, para ser mejores ciudadanos.


El Informe (que abarca dos décadas, de 1982 a 2002) lleva a tres inquietantes conclusiones:

  • Los estadounidenses están empleando menos tiempo en la lectura.

  • Las capacidades de comprensión lectora están disminuyendo.

  • Estos descensos tienen graves implicaciones cívicas (como ciudadanos), sociales, culturales y económicas.

A continuación paso a traducir el texto de las conclusiones del estudio, que es más concreto y extendido, por lo que también puede ser más útil:


“Los datos de este informe sobre los patrones individuales de comportamiento, combinados con los resultados de las encuestas nacionales del Departamento de Educación y otras fuentes, indican tres tendencias claras:

  • Un descenso histórico en los porcentajes de lectura voluntaria (por placer) entre adolescentes y jóvenes adultos.

  • Un progresivo empeoramiento en las habilidades lectoras de los jóvenes de mayor edad.

  • Una disminución de las capacidades de los lectores adultos.


Los datos del Departamento de Educación sobre patrones de lectura voluntaria y los resultados de lectura en prosa nos proporcionan una cuarta reflexión: la frecuencia en la lectura por placer está vinculada estrechamente con los mejores resultados en los tests de lectura y escritura. De modo que los lectores habituales tienen más probabilidades de tener éxito académico en esas materias que los lectores infrecuentes o aquellas personas que no tienen costumbre de leer.

A partir de la diversidad de fuentes de los datos de este estudio, aparecen otras cuestiones. Los análisis de lectura voluntaria y de capacidad lectora, así como de las características sociales de los lectores avanzados y deficientes, identifican varias diferencias a nivel nacional:

  • Menores índices de lectura por entretenimiento, por gusto, en los adolescentes de avanzada edad que en los grupos de edades más tempranas.

  • Descenso en los resultados de los tests de lectura entre los chicos de 17 años y jóvenes que han superado el instituto, a diferencia de los grupos de menor edad y curso académico.

  • Entre los jóvenes que han superado el instituto, existe una diferencia más amplia en los resultados de lectura, entre los lectores avanzados y los lectores deficientes.

  • Una brecha hombre-mujer (en favor de ésta) en la inclinación por la lectura y los niveles de éxito personal.

  • Una acusada diferencia de capacidades de lectura entre los adultos encarcelados y los que no lo están.

  • Magníficos beneficios académicos, profesionales y cívicos asociados a elevados niveles en la lectura de ocio y la comprensión lectora.


Son necesarios estudios con mayor proyección temporal para poder confirmar y observar los efectos de estas diferencias a lo largo del tiempo. Una futura investigación también podría explorar factores tales como los ingresos económicos, origen étnico, región y carrera profesional, y cómo podrían alterar la relación entre lectura de ocio, resultados de las pruebas de lectura y otras variables. Fundamentalmente, investigaciones posteriores deben medir la efectividad relativa, los costes y los beneficios de los programas para fomentar la lectura durante toda la vida de la persona y el desarrollo de aptitudes. Por ejemplo, un estudio podría examinar los efectos de los medios electrónicos y de la lectura en pantalla sobre el desarrollo de los lectores en la temprana infancia.

Recientes trabajos sobre el empleo del tiempo de los estadounidenses y sus patrones de consumo destacan una serie de cuestiones que se esconden bajo la pregunta “Leer o no leer”. El futuro de la lectura se encuentra en las decisiones diarias que los estadounidenses tomarán a la hora de decidir entre un amplísimo menú de bienes y actividades de ocio. Sin embargo, la significación clave de estos hallazgos a nivel nacional es que leer habitualmente por placer es un comportamiento que debe ser cultivado con el mismo cuidado que el éxito académico, el rendimiento financiero o laboral y la competitividad global.”

Un saludo cordial.

Nota1: el documento resumido se encuentra en la siguiente dirección: http://www.nea.gov/research/ToRead_ExecSum.pdf
Y el informe completo en: http://www.nea.gov/research/ToRead.pdf

Nota2: utilizo el género masculino de forma genérica para facilitar la lectura, por lo que los sustantivos en forma masculina hacen referencia a personas de ambos sexos.

Nota3: espero me perdonen los posibles errores o imprecisiones en la traducción. Gracias.

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