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jueves, 31 de julio de 2008

Clubes del libro: ¿el último capítulo?

¿Alguien recuerda los clubes del libro, tales como el conocido Círculo de Lectores? ¿Cuándo fue la última vez que uno de sus vendedores llamó a tu puerta para ofrecer las bondades de su prestigiosa red? En mi caso, hace muchos años que nos dimos de baja y no hemos tenido la tentación de regresar. ¿Quién no recuerda cuanta morralla literaria se vendía e, incluso, se obligaba a adquirir para seguir siendo miembro? No siempre la novedad es sinónimo de calidad y los clubes del libro eran el mayor ejemplo de ello. Aparte, la mayoría de los libros tenían precios abultados, comparados con los que se ofrecían en las librerías.

A pesar de que pueda parecer que tengo amnesia respecto a los clubes del libro, sé que siguen existiendo. Pero su presencia en la sociedad ya es bastante minoritaria comparada con la situación de hace sólo una década. Y el artículo que traduzco en esta entrada corrobora esas sensaciones que he comentado en esta introducción: los clubes de libro están en clara decadencia y han de tirar de ingenio, renovando sus estrategias de venta; en caso contrario se ven abocados a la desaparición. En este texto se trata el caso concreto del Círculo de Lectores, con sus correspondientes versiones en cada país, propiedad del grupo mediático Bertelsmann. Espero que el escrito sea de vuestro interés. Un saludo cordial.


El futuro parece sombrío para el arcaico rincón de los viejos medios


"Cada año, a lo largo de toda la geografía española, los vendedores del club del libro tocan a la puerta de miles de hogares. Aquellos que han caído en la “red” de ventas, posteriormente, son visitados 21 veces al año por los agentes del Círculo de Lectores, los cuales llevan catálogos de títulos, reciben pedidos y venden libros. El club es propiedad de Bertelsmann, un grupo mediático alemán que domina el mercado y logra ingresos de más de dos billones de euros (3,1 billones de dólares) procedentes de clubes radicados en 21 países. Muchos están, en gran medida, tal y como se establecieron en la década de 1970, pero es algo que está a punto de cambiar. Bertelsmann está vendiendo sus clubes estadounidenses y ha puesto el resto bajo evaluación estratégica. Los clubes de lectura están, como mínimo, siendo revisados severamente –y algunas personas creen que están destinados a la extinción.

Los clubes de lectura prosperaron cuando las librerías eran pocas, y llegaron a disfrutar de un gran número de miembros. Las mujeres son mucho más proclives que los hombres a pertenecer a un club del libro: en Francia, el cliente típico es una mujer de 44 años con dos niños, a la que le gusta leer novelas policíacas o de amor dirigidas a un mercado masivo, afirma Jörg Hagen, jefe ejecutivo del club local del libro de Bertelsmann, France Loisirs. La correspondiente filial alemana, Der Club, es popular entre las familias jóvenes y las mayores, secularmente conocidas como “nidos vacíos”, que son aficionadas a la música tradicional germana. Para muchos miembros, el club es su único recurso para acceder a los libros: aproximadamente, cuatro de cada cinco miembros del Círculo de Lectores nunca va a una librería.

Sin embargo, en los últimos años la clientela ha ido descendiendo. Algunos de los Clubs del Libro de Bertelsmann han perdido mucho dinero durante varios años. En el último año DirectGroup, su sección del club del libro, obtuvo sólo un beneficio de 10 millones de euros, sobre unas ventas totales de 2,6 billones. Uno de los problemas radica en que los libros ahora están a buen precio y fácilmente disponibles en las grandes cadenas de librerías, supermercados e Internet; otra cuestión es que los clubs del libro exigen un compromiso económico (el mínimo de compras anuales), una condición nada atractiva para mucha gente.

Bertelsmann ha estado probando una serie de estrategias para volver a hacer crecer su negocio del club del libro, con algún éxito. Se ha expandido en mercados menos desarrollados como Ucrania, donde su club es el servicio postal más grande de clientes del país. También se han incorporado librerías y sitios web para el club, como ha hecho France Loisirs. Ello aumenta la cuota de mercado y los márgenes de beneficio, dice Fernando Caro, jefe ejecutivo de DirectGroup. En Alemania, ha incorporado con éxito nuevos negocios a Der Club: se ofrece a los clientes vacaciones a Turquía, boletos de lotería y seguros y, por primera vez en años, el club ha vuelto a obtener beneficios.

Hay un tipo de club del libro que podría tener un brillante futuro: los clubes especializados que hacen uso de Internet. En los últimos años, dos nuevos clubes exitosos han sido “Bertelsmann´s Black Expressions” en Estados Unidos, dirigido a la mujer negra, y “Mosaico”, club de lengua española. Dentro de los títulos especializados, las grandes librerías no pueden competir en variedad con un club del libro, e Internet carece del sello personal de un equipo profesional de editores. Roger Cooper, anteriormente director editorial de los clubes del libro estadounidenses de Bertelsmann, está implicado en una nueva clase de club, el Progressive Book Club, dirigido a liberales (1). “No albergo mucha esperanza en el futuro de los principales clubes del libro”. Por otro lado, el Progressive Book Club, existirá únicamente en línea, incluirá blogs y tendrá socios que vivirán en la misma comunidad en contacto con cualquier otro socio.


Ripplewood, una firma privada de acciones que posee Readers Digest Association, una revista, dice estar interesada en los clubes estadounidenses de Bertelsmann. En 2000, Thoma Middelhoff, jefe ejecutivo de Bertelsmann en aquel momento, casi vende todos sus clubs a Readers Digest, pero la familia fundadora de la empresa decidió dar marcha atrás a la operación. Los intentos del sucesor del señor Middelhoff, Gunter Thielen, para recuperar el crecimiento del club del libro fueron mayoritariamente infructuosos, y los propios cálculos de Bertelsmann auguran que tendrán que vender a un precio bajo. Aunque los clubes estadounidenses tienen los principales problemas, según un antiguo ejecutivo de Bertelsmann, los clubes francés y español que son las “joyas”, en cambio no consiguen avanzar más en su crecimiento. Si este es el final de la historia de los clubes del libro, hay muchas personas que los echarán de menos".


Nota1: siento repetir tantas veces el sintagma “club del libro”; he tenido la tentación de sustituirlo en ocasiones por “club de lectura”, pero éste no designa el mismo concepto que áquel.

Nota2: la imagen ha sido extraída de blogs.elcorreodigital.com

Nota3: la noticia ha sido localizada en Lisnews.org

jueves, 26 de junio de 2008

Editorial extranjera (Bertelsmann) elige al director de Random House

En esta ocasión, dedico la entrada a la traducción de una noticia aparecida en The New York Times el 21 de mayo, referida a un aspecto que no he tocado en mi blog hasta ahora: el negocio editorial y los grandes movimientos de capitales que provoca. Como podrá verse, el libro (ya en sus diferentes formatos) es un bien de consumo más y su producción no es ese proceso artesanal y casi romántico que aún albergamos algunas personas en nuestra mente. Hay múltiples intereses y mucho dinero en juego. Espero que el artículo sea de vuestro interés. Un saludo cordial:

“Después de varias semanas de rumores y especulaciones, Bertelsmann, el grupo mediático alemán, designó a Markus Dohle, director de su unidad de imprenta, para la misma división de la compañía Random House. Peter W. Olson, el actual jefe ejecutivo de Random House y uno de los personajes más poderosos del mundo editorial, está a punto de renunciar a su cargo.

Mr. Olson dimitirá el 31 de mayo y está negociando para formar parte del profesorado directivo de una universidad cercana a Harvard Square, según un comunicado enviado a los empleados, en la mañana del martes.

La designación de Mr. Dohle (de 39 años de edad), un “intruso” para la industria editorial, probablemente está incomodando a los empleados de Random House y llega, precisamente, en un momento en el que tanto Random House, como la industria editorial en general, está sufriendo una recesión.

El nombramiento de Mr. Dohle es la maniobra más relevante de Berstelsmann desde que Harmut Ostrowski se convirtió en jefe ejecutivo de la compañía en enero del presente año.

Antes de que ascendiera a dicho cargo, Mr. Ostrowski lideró Arvato, la sección de imprenta y servicios de Bertelsmann. Mr. Dohle procede de esa unidad de impresión de Arvato.

Hace dos semanas, dos ejecutivos del grupo mediático afirmaron que Mr. Olson dimitiría, aunque no se sabía con exactitud la fecha.

Mr. Olson (de 58 años de edad) ha conducido Random House durante la última década. La empresa, cuya marca incluye Alfred A. Knopf, Doubleday Books y el grupo editorial Random House, es el mayor editor mundial de títulos vendidos, con un grupo de autores que incluye a John Grisham, Dan Brown, Salman Rushdie y Toni Morrison.

En los últimos meses, Mr. Olson ha sufrido una gran presión debido a que los resultados económicos de Bertelsmann han socavado la posición de Random House, con pérdidas entre los clubes de lectores americanos de la entidad.

Mr. Olson, un hombre alto, delgado y de estilo peculiar, antiguo banquero y abogado que habla ruso y alemán con fluidez, tuvo una reputación algo polémica dentro del mundo editorial, en parte debido a que no ascendió a través de los puestos base del negocio y además porque, a veces, se ha manifestado con vehemencia sobre algunos temas de fondo.

Sin embargo, también ha logrado prestigio al conceder autonomía a los editores de imprentas individuales para conducir sus propios negocios. Paralelamente, algunos editores cuestionaron su amplitud de miras respecto a la empresa.

En su última ausencia, Mr. Olson estuvo fuera de la oficina durante dos meses a causa de un fuerte ataque de doble neumonía, contraído durante un viaje de negocios que realizó a China.

Incluso después de que regresara, algunos editores pertenecientes a Random House insinuaron que parecía que Mr. Olson estuviera separado de la empresa.

Mr. Olson ha trabajado para Bertelsmann durante 20 años. Tuvo un papel principal de ayuda en la negociación para la adquisición de Random House, procedente de Advance Publications, hace diez años. En aquel tiempo, ejercía de jefe ejecutivo del grupo y coordinaba la fusión de Random House con Bantam Doubleday Dell, que ya había sido adquirida por Bertelsmann.

En 2001, Mr. Olson se convirtió en el primer estadounidense en formar parte de la junta directiva de Bertelsmann.

Una de las decisiones más importantes de Mr. Olson como jefe ejecutivo fue la repentina destitución de Ann Godoff, más tarde presidenta de Random House Trade Group, en 2003. Ms. Godoff era muy estimada dentro del negocio editorial, pero Mr. Olson dijo, en unas declaraciones públicas, que ella tuvo bajo su control el único departamento que no había alcanzado sus objetivos de beneficios.

La posición de Mr. Olson no estuvo respaldada por los pobres resultados de 2007, cuando el debilitamiento del dólar y el mediocre nivel de gasto de los consumidores llevaron a que las ventas de Random House cayesen un 5,6%. Los beneficios de explotación descendieron un 4,9%, a pesar de una tirada de best-sellers que incluía “Playing for Pizza” de John Grisham, y “Women and Money” de Suze Orman.

Desde septiembre, Mr. Olson ha revisado los clubes de lectura americanos de la compañía, los cuales han registrado recientemente profundos descensos. No se puede responsabilizar de ello totalmente a Mr. Olson, aunque ya el predecesor de Mr. Ostrowski, Gunter Thielen, lideró el esfuerzo por expandir la presencia de Bertelsmann en los clubes de lectura. El último año, Bertelsmann compró el 50% de Bookspan, el operador de clubes (incluyendo “El Club del Libro del Mes”), que ya no pertenece a Time Warner.

En el último año, Bertelsmann anotó 291 millones de euros (451 millones de dólares) en sus inversiones en los clubes de lectura, con lo que han disminuido los ingresos totales de la red empresarial en más de un 80%, hasta 405 millones de euros (627 millones de dólares), partiendo de 2,5 billones de euros.

Bertelsmann ha puesto en venta los clubes de lectura, reteniendo Morgan Stanley para que le aconseje sobre las ofertas. Bertelsmann espera obtener alrededor de 250 millones de euros (387 millones de dólares).

Nota1: espero sepáis perdonarme algunas posibles imprecisiones en la traducción, ya que en el artículo se utiliza un vocabulario específico del ámbito económico.

Nota2: la noticia traducida apareció en The New York Times, con fecha de 21 de mayo del presente año, escrita por Motoko Rich. La información original se encuentra en la siguiente dirección: "Publishing outsider picked to Head Random House".

Nota3: la imagen pertenece al Bertelsmann Building, en Nueva York. Ha sido extraída de la página Wirednewyork.com