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jueves, 9 de octubre de 2008

"The jewel of Medina" encuentra editor

Noticias como las que aquí hoy traduzco producen cierta perplejidad, aunque desgraciadamente cada vez menos. No puedo hablar con demasiada perspectiva histórica pero, hasta hace pocos años, nadie ponía en cuestión la libertad de expresión. Sin embargo, actualmente la situación no es tan clara. Por ejemplo, hay que andar con pies de plomo acerca de lo que se dice al respecto de cualquier aspecto relacionado con la religión islámica (en muchos ocasiones, los escándalos son injustificados) o de determinados regímenes como el de la República Popular China. En este segundo caso, el componente económico es crucial. En el primero, también se mezclan consideraciones sociales y religiosas. No creo que éste sea el sitio adecuado ni yo me siento capacitado para realizar un análisis de estas cuestiones tan complicadas.


De cualquier modo, sería un error enorme de las sociedades desarrolladas renunciar a los derechos civiles que tanto ha costado alcanzar, entre ellos la libertad de expresión. El respeto y la convivencia armoniosa entre las diferentes culturas y religiones no han de estar reñidos con la libertad de opinión y con la crítica. En estos tiempos, dicho equilibrio puede parecer digno de funambulistas. Sin embargo, creo que “sólo” (aunque que a veces parezca que es tan complicado) se trata de respetarnos los unos a los otros, más allá de las diferencias que nos separen. La autocensura siempre ha existido, pero no puede llegar a extremos tales que tengamos que medir milimétricamente todo aquello que escribimos o expresamos. Esperemos que, en un futuro próximo, la libertad de expresión sea un derecho consolidado en todos los países, ya se encuentren en occidente u oriente. Os dejo con la noticia, aparecida en Associated Press el 3 de septiembre. Un saludo cordial.


Una novela histórica sobre el profeta Mahoma y su joven esposa (Aisha, hija de su amigo Abu Bakr) que fue retirada por Random House debido a la preocupación por la ira que provocaría entre los musulmanes, será impresa por otro editor alemán, dice la autora en una entrevista publicada el miércoles (3 de septiembre).


El periódico Germany´s Leipziger Volkszeitung afirma que Sherry Jones dijo que su primera novela “La joya de Medina” será publicada en inglés en octubre. La autora estadounidense se negó a identificar al editor o a dar otros detalles, pero descartó la preocupación de que pudiese provocar violencia.


“Afirmar que los musulmanes responderán a mi libro con violencia es un completo sinsentido”, dijo Jones. “Cualquier persona que lea la novela verá que se honra al profeta y a su mujer preferida”.

El grupo editor Random House, que es propiedad del grupo mediático alemán Bertelsmann, ha reconocido que rechazó la novela sobre Mahoma y su novena esposa Aisha.

El editor, que había planeado liberar el libro el pasado mes, dijo en su momento en una declaración que “fuentes fiables y no vinculadas a la empresa” habían advertido que el libro “podría incitar a actos de violencia de un pequeño sector radical”.


La publicación de la obra ya está programada en varios países, entre ellos Italia, España, Brasil y Hungría. En agosto, la editora serbia BeoBook puso a la venta la novela, pero poco después la retiró rápidamente de sus almacenes, tras las protestas de los líderes de la comunidad islámica local, que afirmaban que se insultaba a Mahoma y a su familia.


El editor expresó “sus disculpas y arrepentimiento” a la comunidad islámica en un comunicado oficial publicado en la página web de la empresa. La agente comercial de Jones, Natasha Kern, dice que ha estado trabajando para resolver la situación en Serbia y mantiene la esperanza de que se publicará allí.


Tras la decisión de Random House, Salman Rushdie (su obra “Los versos satánicos” le supuso un decreto de muerte en 1989 dictado por el ayatolá iraní Ruhollah Jomeini (1900-1998), que forzó al autor a vivir con protección policial durante años) afirmó que la empresa editora ha permitido dejarse intimidar.


“Estoy muy decepcionado por escuchar que mis editores, Random House, han cancelado otra novela de autor, aparentemente debido a su preocupación a posibles represalias islámicas”. Rushdie afirmó en un correo enviado el pasado mes a The Associated Press: “Esto es censura causada por el miedo y, desde luego, sienta un muy mal precedente”.


Leipziger Volkszeitung destacó la afirmación de Jones de que el hecho “de que una de las mayores editoriales del mundo rechace publicar un libro debido a unas advertencias es una grave observación sobre el estado de la libertad de expresión en los Estados Unidos.



Nota1: ya se ha sabido que la editorial que publicará “The jewel of Medina” es Beaufort Books.

Nota2: enlace a la noticia original.

Nota3: la imagen es de la escritora Sherry Jones y procede de la siguiente página.
Nota4: espero que me disculpéis algún posible problema con la visualización de esta entrada. Gracias.

jueves, 2 de octubre de 2008

Las palabras no son peligrosas, el fanatismo y la censura sí

Aquí traduzco una provechosa reflexión sobre la censura, a raíz de una noticia que ha tenido lugar en Estados Unidos. Hay afirmaciones que pueden parecer de Perogrullo, pero no está de más recordar algunos aspectos que deben quedar claros. La libertad no es negociable. Y nadie debe tener la potestad de decidir qué es bueno y qué es malo leer. Desgraciadamente, la censura sigue siendo un tema de actualidad (aunque, al aparecer esta palabra, enseguida pensemos en la Inquisición), un hecho ante al que hay que luchar con todas nuestras fuerzas, más aún en las bibliotecas.

Espero que el texto os resulte interesante. Un saludo cordial.

Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca pueden herirme.


"Joan Karkos no está de acuerdo. Karkos rechaza devolver un libro sobre sexualidad a la Lewiston Public Library.

La mañana del pasado miércoles, Karkos estaba en el Tribunal del Distrito para defender lo que ella misma ha denominado “desobediencia civil”.

El juez Valerie Stanfill no estaba dispuesto a permitirlo, y amenazó a Karkos con pena de cárcel y una multa de 100 de dólares, a raíz de un largo enfrentamiento en la sala del tribunal después de que Stanfill preguntase a Karkos si ella tenía el libro.


Según la relación de hechos aportada por Christopher Williams en el periódico Lewiston Sun, Karkos contestó “lo tengo bajo mi posesión”.

Presionado por el juez, Karkos insistió en su respuesta.

Finalmente, el juez instó a Karkos a “devolver el libro a su sitio ahora”.

Stanfill desalojó la sala e informó a Karkos de que permanecería allí sentada hasta que retornase el libro.

Karkos acreditó una cosa: es terca. Manteniendo su posición y el libro, revasó la paciencia del juez, que regresó después del almuerzo para dar a Karkos plazo hasta las cuatro de la tarde para devolver el libro o sufrir la multa.

La desacertada Karkos se quedó con el libro de 21 dólares, teniendo que pagar 100 dólares de sanción por desobediencia. Quizá consideró que era un buen trato. Karkos cree que el libro es “peligroso”.


Si considera peligrosas las palabras, quizá usted debería dejar de leer este artículo ahora mismo. El libro “Es perfectamente normal: la transformación de los cuerpos, el crecimiento, el sexo y la salud sexual”, escrito por Robie Harris y publicado en 1993 (fíjese bien, “una aproximación lingüística peligrosa”), caracterizado con dibujos animados de gente desnuda en los capítulos sobre temas de sexualidad. Ha tenido el visto bueno de Maternidad Planificada y ha sido criticado por grupos conservadores, traducido a 21 idiomas y vendido en 25 países.

Incluso Karkos, en este caso, no ha tomado el camino correcto. Ha sacado los pies fuera del tiesto.


La censura nunca es buena. Sí, es cierto que hay palabras odiosas que nuestra sociedad sigue tratando de suprimir. Pero estas palabras no tienen por qué herirnos si comprendemos que ellas simplemente reflejan la ignorancia y los prejuicios de la persona que las dice.

Me siento avergonzado cuando escucho a un padre regañar a un niño pequeño con palabras enojadas inapropiadas, pero sé que los problemas de esos padres y del niño van mucho más lejos de las palabras que utilicen. Normalmente, es inútil intervenir, más allá de lanzar una mirada de desaprobación.

Por favor, no me malinterpreten. Creo firmemente que los padres deben censurar lo que sus hijos leen, ven y experimentan. De hecho, en la sociedad liberal actual, esto es esencial para el mantenimiento de unos valores saludables y de la moralidad.

Pero Karkos no es madre de la comunidad, ni ese es su cometido.

Me entristece saber que muchos niños de hoy están expuestos a la violencia y a materiales inapropiados en los videojuegos, en los programas de televisión y, sí, también en los libros.

La vulgaridad de nuestra sociedad es digna de preocupación e, incluso, de tomar cartas en el asunto. Es tarea de nosotros como comunidad la atención cuidadosa de la gente para tomar medidas conjuntamente, especialmente en defensa de nuestros hijos.


Pero no voy a permitir que se comience a robar los libros de la biblioteca (con dicho propósito). Como presidente de los socios de la Mount Vernon´s Dr. Shaw Memorial Library, sería negligente si no me opusiese a ello.

La ignorancia no es la respuesta. Sé que muchos de mis amigos conservadores se oponen a la educación sexual en la escuela. Ellos están equivocados. Dicha educación funciona, sobre todo cuando se imparte la información en la edad adecuada por profesores apropiados.

A menudo me pregunto cómo puedo soportar el ridículo y la crítica que conlleva estar a la vista de la opinión pública como defensor de los deportistas. Pero representan sólo un montón de palabras y éstas apenas me molestan.

Treinta años en la arena política endurecieron mi piel y me enseñaron a dejar pasar todo, a menudo convertido en algo divertido. La risa es siempre mejor que las lágrimas.

Y reír fue mi primera reacción al lío de Karkos, especialmente cuando supe que la Lewiston Library recibió ocho copias del libro de personas que leyeron lo sucedido. Indudablemente, Karkos ha aumentado la circulación del libro.


Sobre la reflexión, me pregunto por qué mis hermanos conservadores se sienten tan molestos por las palabras, hasta el punto de recurrir a la censura y robar libros de una biblioteca.

Hemos de defender todas las opiniones y condenar la censura, sobre todo la censura procedente de una fanática como Karkos que cree que sabe mejor que su comunidad qué es aceptable leer.

Las palabras no son peligrosas. El fanatismo y la censura sí son peligrosos.

Karkos robó el libro y, simplemente con eso, consiguió una multa de 100 dólares y probablemente aumentar sustancialmente la lectura de dicho ejemplar.

¿No es realmente divertido?


George Smith es el director ejecutivo de la Sportman´s Alliance de Maine. Vive en Mount Vernon y se puede contactar con él a través de george@samcef.org".


Nota1: enlace al artículo de George Smith, aparecido el 9 de septiembre en la versión en línea de Kennebec Journal Morning Sentinel.


Nota2: la imagen ha sido extraída de esta dirección.