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martes, 10 de mayo de 2011

El mito de la gratuidad o el precio de lo gratuito: Open Access

Lo primero que se nos dice cuando entramos en la Facultad de Económicas o Empresariales es: "Nada es gratis". 
En un primer momento, esta máxima puede dejar atónitas nuestras bisoñas mentes. Luego, descubrimos que la Sanidad, la Educación, las infraestructuras, etc., no surgen por generación espontánea, sino porque lo pagamos entre tod@s, a través de los impuestos. Aunque parece que de esto no se han enterado muchos políticos, como Manuel Varcárcel (Presidente de la C.A. de Murcia y candidato a la reelección) o Tomás Gómez (candidato a la Presidencia de la C.A. de Madrid). A ver si alguien, algún asesor se digna a explicarles qué son los impuestos y para que sirven, porque no parece que lo hayan comprendido todavía.

Esa extraña fascinación que causa lo gratuito ha venido a ocurrir con el Open Access (OA, en adelante). Tanto la comunidad bibliotecaria como la mayoría de la científica, así como la sociedad en general, ha quedado encantada (casi literalmente) y muy ilusionada con todas las posibilidades que ofrece el OA.

Sin embargo, da la sensación de que pocas personas se han parado a pensar que las aplicaciones informáticas, las bases de datos, llos metadatos, etc. (aparte de la infraestructura tecnológica), requieren de un esfuerzo muy importante, y que no todo se puede hacer a base de voluntarismo. Porque éste es algo muy bonito y encomiable, pero requiere de un grado de compromismo muy intenso que dificílmente es sostenible a largo plazo.

El artículo que hoy traigo aquí (de Barrueco Cruz, J.M. y Krichel, T.) demuestra que, incluso cuando hay un alto grado de compromiso y una gran comunidad de instituciones y personas implicadas, con lo que el trabajo está mucho más repartido y diluido, la gratuidad del OA para el usuario final se complica.

RePEc (Research Papers on Economics) es un repositorio temático de Economía que tiene ya una andadura de 13 años, una historia de éxitos pero también un futuro lleno de desafíos que afrontar. 1200 instituciones colaboran para que RePEc sea el repositorio más importante en materia económica. Pero, aun cuando el trabajo esté muy repartido y no se cobre al usuario final, el trabajo que se está realizando supone un enorme esfuerzo y tiene un valor económico.

Según indica el propio artículo, el coste anual de mantener un repositorio oscila entre los 42 euros por documento calculados por la NIH (National Institutes of Health) y los 5 euros por documento que estima la Cornell University Library para su repositorio arXiv. A pesar de la enorme diferencia, la propia Universida de Cornell considera que se trata de un coste que ha devenido en inasumible y, recientemente, ha cambiado su modelo de negocio, de manera que busca financiación en aquellas instituciones que más utilizan arXiv: en función del número de descargas, se cobra una cantidad u otra a la institución que consulta sus artículos. Aunque se trata de cantidades reducidas, este modelo repercute parte de los costes en los usuarios finales. Esto es similar, en menor medida, al modelo de las suscripciones comerciales.

Estos estudios no demuestran que el OA no sea válido, ni mucho menos. Sigue siendo muy válido, ya que su coste es muy inferior a la contratación de publicaciones científicas comerciales. Pero se puede observar que hay más obstáculos de los que se creía en un principio. Entre otros aspectos, es necesario que:

  • Las instituciones (Universidades, Centros de investigación, etc.) contemplen en sus presupuestos una partida para asumir los costes derivados del OA (infraestructura tecnológica, personal encargado de los repositorios, etc.). Está comprobado que no todo puede ser voluntarismo.
  • Tan o más importante que lo anterior: los investigadores de instituciones públicas han de estar obligados a publicar sus trabajos en OA (sobre este segundo aspecto hablaré en un próximo artículo que publicaré).
Sobre las problemáticas que conlleva la extensión del OA podríamos hablar y hablar..., y no terminaríamos. Cuando en el artículo sobre RePEc se habla de coste 0 euros, se especifica que "para el usuario final". Pero no podemos ser tan ingenuos como para pensar que los Repositorios no cuestan dinero. Concretamente, el coste anual de RePEc podría alcanzar los 20 millones de euros anuales. En este caso, lo que hace que los gastos no se repercutan sobre el usuario final es la distribución de costes entre 1200 instituciones, lo que permite a las mismas asumir las tareas que realizan en RePEc.

Pero en el caso de los Repositorios institucionales, los gastos de dichos repositorios ha de asumirlos cada institución individualmente (al margen de las ayudas o subvenciones que pueda recibir de las Administraciones). De manera que las Universidades y Centros de Investigación que implementen sus propios repositorios, han de incluir una partida presupuestaria que asuma los costes de los mismos. Y entre esos costes no sólo se debe considerar el personal, la infraestuctura técnológica, etc., sino también la financiación de la revisión por pares (sin agentes que tengan conflicto de intereses) de modo que se garantice la calidad de la investigación.

Como conclusión, el análisis de este artículo no pretende desincentivar las iniciativas Open Access, ni ponerlas en cuestión. Todo lo contrario, estoy completamente a favor del OA. Estoy seguros de que si se publicara en OA, las instituciones públicas ahorrarían mucho dinero y, además, se haría efectivo el derecho de la accesibilidad universal a la investigación científica (especialmente la realizada con los impuestos del contribuyente).

Únicamente he querido hacer hincapié en que las Universidades y Centros de Investigación públicos, si realmente quieren implementar la política de OA y dentro de 10-15 años (por poner un plazo razonable) reducir sustancialmente el dinero que destinan a publicaciones científicas comerciales (tanto en modalidad de adquisición física como de acceso electrónico), han de contemplar e incorporar a sus presupuestos todos los costes que conlleva el OA. De no ser así, se arriesgan a gastar mucho dinero y esfuerzo en Repositorios "florero", que poco o nada aporten al fin último de la accesibilidad universal a la investigación científica, con todos los beneficios que conlleva, tanto para la ciudadanía como, sobre todo y concretamente, a la comunidad cientifica.

Fuente utilizada: Barrueco Cruz, José Manuel ; Krichel, Thomas. "RePEc como modelo de sostenibilidad de una biblioteca abierta de contenidos científicos". En: XII Jornadas de Gestión de la Información. Valor económico de la información: mercados, servicios y rentabilidad,Madrid,18-19 de noviembre de 2010.SEDIC.

lunes, 13 de agosto de 2007

Open Access: la senda hacia el progreso igualitario y el conocimiento de tod@s

Cuando ud. llama a alguno de nosotros, científico, nosotros mismos nos reímos. Sabemos que no podemos hacer contribuciones a la ciencia. Yo no conozco lo que han descubierto mis colegas en Kenia o en Londres, por ejemplo. Por tanto, no puedo llevar a cabo un experimento y creer que estoy en el camino de hacer una contribución original a la ciencia. Si yo le he estado dando a generaciones de estudiantes las mismas conferencias en los últimos diez años, entonces yo no debería llamarme a mí mismo un científico”.
Confesiones de un científico nigeriano


Con esta cita tan rotunda y desoladora comienza el artículo de la investigadora documentalista cubana Nancy Sánchez Tarragó. Sin duda una buena razón para preguntarnos hacia dónde va este mundo y si queremos que siga tomando ese rumbo, que sólo nos lleva a más desigualdad entre países, a más miseria y a más pobreza.

Es incuestionable que la difusión (no sólo ya entre la comunidad científica, sino también entre la ciudadanía) y el progreso de la ciencia son elementos esenciales para propiciar el desarrollo económico, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente.

Son muy diversos los elementos que dificultan el incremento de la investigación científica en los países subdesarrollados y en vías de desarrollo:

  1. La financiación es muy precaria, ya que estos Estados se enfrentan a necesidades sociales más acuciantes.

  2. Las iniciativas y revistas locales se encuentran ahogadas ante la ley del “factor de impacto”.

  • Por un lado, dichas revistas no pueden tener apenas difusión entre la comunidad científica internacional debido a que no pertenecen a los grandes grupos editoriales de los países desarrollados.

  • Por otro lado, los científicos de los países en vías de desarrollo quieren lograr un reconocimiento que sólo creen que podrán conseguir publicando en las revistas científicas más prestigiosas.

  • Además, estas publicaciones suelen desconfiar de los investigadores provenientes de países subdesarrollados, por lo que no tienden a publicar sus trabajos.

  • Sólo se puede acceder a las revistas de mayor impacto vía pago. La suscripción suele ser muy cara. Resulta paradójico que a pesar de que el deseo de los investigadores sea la mayor difusión posible de sus trabajos, han de difundirlo a través de determinadas publicaciones, para lograr cierto reconocimiento.

  • Y, por último, muchos gobiernos de los países en vías de desarrollo suelen llevar políticas contradictorias que, a la vez que apoyan las publicaciones científicas locales, incentivan a los investigadores a publicar en el extranjero.


Como resultado de todo este peligrosísimo círculo vicioso, la investigación de los países más pobres no sólo es mucho menor que las de los países ricos sino que la difusión de sus trabajos es muy inferior en proporción a lo que investigan. Está claro que el modelo de difusión de la ciencia implantado por las principales editoriales del mercado no es nada bueno, porque no revierte en la sociedad todo el esfuerzo realizado por las instituciones académicas e investigadoras.

De ahí que surjan modelos alternativos, como es el caso del movimiento Open Access. Nacido tras una reunión del Open Society Institute en Budapest (BOAI, Budapest Open Access Initiative), promueve el acceso a la literatura científica (revisada por pares, publicándose los denomimados “preprints” y “postprints”) sin más limitación “que dar al autor el con sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser citado y reconocido apropiadamente”.


Esquemáticamente, existen dos modelos de Open Access:

  • Los repositorios institucionales (a los que dedico un apartado al final del artículo) que incluyen también tesis, conferencias, etc.

  • Las revistas de acceso abierto. Dicho acceso abierto puede ser inmediato o puede ser diferido en el tiempo (entre 6 y 12 meses según la elección de cada publicación).


El Acceso Abierto alberga muchas consecuencias positivas:

  • Se reduce la inversión financiera en suscripciones.

  • Se desfragmenta la literatura científica, permitiendo una búsqueda más exhaustiva.

  • La visibilidad de la producción científica aumenta sensiblemente.

  • Se incrementan las citas, las descargas de artículos y también los factores de impacto.


Pero, asimismo, requiere enfrentar nuevos retos de muy diversa índole:

Económicas: en torno a quien se hace cargo de los costes de edición de las revistas Open Access. Existen cuatro sistemas principalmente:

  1. El autor paga. Pocas revistas de Acceso Abierto realizan esta práctica, que significa una discriminación para los investigadores de países subdesarrollados, que tienen mucho menor poder económico que sus colegas de los países ricos.

  2. Revistas de acceso abierto ofrecen a instituciones convertirse en miembros de estas por lo que, mediante el pago de una tarifa fija, los profesionales de dichas instituciones pueden acceder gratuitamente al servicio de publicación. La realidad ha demostrado que pocas entidades de los países subdesarrollados pueden asumir ese desembolso fijo.

  3. El financiamiento de los costos de publicación por parte de instituciones y agencias financiadoras de investigaciones. La mayoría de estas entidades no se comprometen con autores de países subdesarrollados.

  4. La mayoría de las revistas de Acceso Abierto no requieren gastos de publicación (bien porque no los pidan o porque vengan incluidos dentro de la investigación). Este es el modelo realmente válido para los países pobres.

Infraestructurales y tecnológicas: los países subdesarrollados no cuentan ni con los equipos informáticos suficientes, ni con la conexión a Internet y, menos aún, con el ancho de banda necesario.

Culturales: siguen existiendo en los investigadores de los países pobres dudas sobre si publicar en Acceso Abierto (ya sean en repositorios institucionales o en revistas de Acceso Abierto) les reportará prestigio y ascenso en sus carreras profesionales

Formación: los repositorios institucionales son realmente los que están teniendo éxito en los países subdesarrollados. Pero es necesario instruir sobre cómo se construyen estos repositorios.


Las instituciones académicas (sobre todo las públicas, que pagamos todos con nuestros impuestos) han de financiar preferentemente a los investigadores que brinden sus trabajos al Acceso Abierto. Ya existen instituciones de los países industrializados que realizan esta práctica, caso del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH) y el Consejo de Investigaciones del Reino Unido. En países en vías de desarrollo ya se están siguiendo estas políticas, especialmente en la India, que no sólo se ha convertido en una potencia emergente con una fuerza impresionante en el ámbito económico, sino también en el científico.

Hay que tener muy en cuenta que la inmensa mayoría de los repositorios institucionales y directorios de revistas electrónicas de acceso abierto no sólo están implementando sistemas de evaluación (como es el caso de Latindex) de los artículos recibidos que aseguren un nivel mínimo de calidad sino que, incluso, están logrando ser indexadas por grandes editoriales comerciales. Ejemplo de ello es Bioline International, indexada por Thomson Scientific.

Paralelamente, han de seleccionarse aquellas revistas que aceptan el Open Access y las que no, así como las que permiten a los autores poner los postprints en la web y las que no.

Con todo ello, lo que se pretende no es únicamente una mayor difusión de la información científica entre las instituciones académicas y los investigadores, sino también de cara a la sociedad en su conjunto. Cuantas más personas tengan acceso a más investigaciones científicas, mayor será el valor que den a las mismas, más aún cuando las vean plasmadas en su vida cotidiana. Un ejemplo palpable de esto son los avances en Medicina, que salvan vidas y incrementan la calidad de vida de nuestros congéneres.

Para aquellos que estén interesados en consultarlos, voy a añadir en la parte derecha de la página una nueva sección de enlaces dedicada a los principales recursos de Open Access (incluidos repositorios institucionales), para que así estén disponibles visibles permanentemente en el blog. Lo considero más útil que mencionarlos en el propio artículo. Es realmente increíble la casi infinita cantidad de artículos científicos que se pueden leer, de todo tipo de temáticas, y de enorme interés.


Anexo: Los repositorios institucionales

A pesar de la gran utilidad y popularidad que tienen los buscadores (Google, Yahoo, Lycos, etc.), tienen unas limitaciones funcionales muy importantes para encontrar recursos digitales en general. Y, más concretamente, las bases de datos permanecen invisibles a ellos. Resulta un gran inconveniente para la comunidad científica. De ahí que hayan surgido portales como Internet Invisible, que nos permiten acceder a la infinidad de información que se encuentra bajo “la punta del iceberg” que representan los recursos que nos ofrecen los buscadores.


Para subsanar este problema, la comunidad científica internacional está impulsando la recolección de metadatos, sobre todo a través del protocolo OAI-PMH (Open Archives Initiative-Protocol Metadata Harvesting). Este protocolo es el que ha de ser utilizado por todas aquellas instituciones de la memoria que quieran crear contenidos web y, además, implantar aplicaciones que favorezcan su localización.

El protocolo OAI permite transmitir y presentar la información en diversos formatos, entre ellos EAD (Encoded Archival Description), que es el formato mínimo y común para cualquier entorno Dublin Core.

La impulsora del protocolo OAI fue la Universidad de Michigan, que ha creado un enorme recolector de recursos digitales llamado OAIster.


En este punto, considero conveniente hacer una aclaración para no caer en equívocos. Aunque compartan las mismas siglas y el campo científico como ámbito de expansión, OAI (Open Access Initiative) y OAI (Open Archives Description) no trabajan conjuntamente. En el propio portal de OAIster, se dice que “The Open Archives Initiative is not the same thing as the Open Access movement”. Y he podido comprobarlo yo mismo ya que, al azar, he realizado búsquedas en OAIster sobre algunos temas y la mayoría de los recursos no son de acceso libre. La Open Archives Initiative sólo ha pretendido crear un protocolo internacional (OAI-PMH) que permita una mayor visibilidad de los recursos digitales de los archivos, no fomentar la gratuidad en el acceso a los mismos. Esto último ya es decisión propia de las instituciones académicas que creen que los repositorios. En el caso de las universidades españolas, están optando por la gratuidad: Universidad Politécnica de Catalunya, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Universidad de la Coruña, Universidad Carlos III de Madrid, Universidad de Granada, Universidad de Alicante, etc., aparte del repositorio de la Universidad de la Rioja que se dedica a la difusión de toda la producción científica hispana o el perteneciente al Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Cataluña (CBUC) que contiene las tesis doctorales de las universidades catalanas, y de algunas otras universidades españolas.

Por otro lado, también considero relevante mencionar, aunque sólo sea de soslayo, que el protocolo OAI-PMH está relacionado con la incipiente Web semántica y la utilización de normas y estándares como el XML, el RDF (Resource Description Framework) o el OWL (Web Ontology Language). Se tienen grandes esperanzas depositadas en el desarrollo de la Web semántica (frente a la actual Web sintáctica), porque ofrece unas nuevas posibilidades hasta ahora inimaginables como:

  • La inteligibilidad por parte de las aplicaciones y programas de software del contenido de las páginas.

  • La recuperación de información realmente pertinente, mediante las ontologías, tanto por los usuarios como por los agentes de software.

Por útimo, regresando a la temática de los repositorios institucionales, éstos son una estupenda herramienta para la preservación de la información digital, pero se enfrentan a varios problemas:

  • Tecnológicas: las estrategias seguidas hasta el momento de preservación de la tecnología, migración de los datos, y emulación de las aplicaciones informáticas originales sólo son soluciones a corto plazo. Queda todavía por descubrirse una solución a largo plazo.
  • Legales: las operaciones dirigidas a la preservación del recurso han de tener el permiso del autor.

  • Económicos: el mantenimiento y la actualización de la infraestructura tecnológica requiere de una importante inversión financiera.

  • Institucionales: no se puede asegurar la conservación de los recursos digitales si no hay un compromiso institucional permanente.


Espero que este pequeño artículo os sirva para conocer un poco el mundo del Open Access, así como de los repositorios institucionales, y os adentréis en la infinidad de recursos interesantes de todas las temáticas científicas que ofrecen. Y, desde luego, que dichos materiales contribuyan en la medida de lo posible a un desarrollo y progreso más igualitarios en este mundo que distribuyen tan injustamente las riquezas.


Un saludo cordial.


Nota1: utilizo el género masculino de forma genérica para facilitar la lectura, por lo que los sustantivos en forma masculina hacen referencia a personas de ambos sexos.
Nota2: al hablar de países subdesarrollados o países en vías de desarrollo, me refiero indistintamente a los países pobres, en contraposición a los países ricos o desarrollados.

Bibliografía:

-GARCÍA PÉREZ, María Sandra. “Los nuevos instrumentos de comunicación científica: el conocimiento de todos. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios. Nº 83 (Junio 2006), p.19-27.

-RODRÍGUEZ BRAVO, Blanca. “El documento digital y los repositorios institucionales”. En: II Jornadas técnicas de archivos en la administración local (Málaga 9 y 10 de marzo de 2006).

-SÁNCHEZ TARRAGÓ, Nancy. “La comunicación de la ciencia en los países en vías de desarrollo y el Movimiento Open Access”.