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miércoles, 9 de junio de 2010

Ser ecológicos: marketing y necesidad (2)

La autora ofrece diez pasos para llegar a ser una biblioteca ecológica.
1. El director de la biblioteca debe ser un campeón de la ecología

Es necesario el aprendizaje a lo largo del tiempo, para lograr el compromiso con el cambio en el personal de la biblioteca.
Las actividades de formación ecológica realizadas por otras empresas o entidades pueden ser muy rentables, al formarse una red de participación. Así mismo, pueden cambiarse los hábitos y descubrirse errores a través de entrevistas y evaluaciones de las formas de trabajo.

2. Transformar la limpieza

Una limpieza ecológica supone adquirir nuevos hábitos. Se trata de un aspecto que puede significar una victoria sencilla que le anime a conseguir una biblioteca verde. Han de tomarse varias decisiones:

-Entre las empresas limpiadoras, encuentre a aquellos formados en limpieza ecológica.
-La limpieza debe hacerse temprano, hacia las 6 de la mañana, o justo después de cerrar las instalaciones.
-Deshacerse de los productos químicos perjudiciales.
-Utilice un simple y básico producto de limpieza. Un buen ejemplo es el peróxido de hidrógeno, utilizado en diluciones en proporción del 1 al 5%. Se degrada más fácilmente que la mayoría de sustancias y, aunque es un gran bacteriano, es más amable en el ambiente que el cloro. Además, el peróxido de carbono es un producto con un precio muy económico.
-Comprar productos de limpieza que estén acreditados como ecológicos.
-Utilizar paños de microfibra, que tienen una fantástica capacidad para recoger las partículas más pequeñas.
-Siempre hay que buscar ideas nuevas.

3. Implementar el ahorro de energía y los dispositivos de control
La sustitución de las bombillas convencionales por otras de mayor eficiencia energética es un cambio sencillo de realizar. Las mejores bombillas que existen actualmente son las LED. Son caras pero tienen muchas ventajas: reducen el consumo entre un 50 y un 90%, emiten un 90% menos de calor y tienen una vida útil de diez años (por lo que los costes de mantenimiento y reposición son casi nulos). Para comprar las bombillas LED, será necesario encontrar un proveedor con experiencia.

4. Reducir el gasto energético de los equipos informáticos

Los ordenadores consumen mucha energía y generan mucho calor, con el consiguiente aumento de los costes en refrigeración. Para empeorar la situación, las bibliotecas (al igual que otras organizaciones) dejan los equipos encendidos 24h./7 días a la semana. Por todo ello, es fácil reducir el consumo de electricidad, lo que nos permitirá comprar más equipos informáticos.
Las tecnologías siempre son cambiantes, pero las siguientes estrategias serán muy útiles para ahorrar energía:

-Comprar clientes ligeros (que utilizan un servidor central para todas sus tareas), en sustitución de los pc´s para tareas como el acceso a los catálogos de las bibliotecas o a Internet. Los clientes ligeros son de baja potencia, bajo costo, y de pequeño tamaño, con una versión reducida de Windows. Utilizan una décima parte de la energía de un pc (25 vatios frente a 250).

-Una automatización más económica: cuando adquieras nuevos ordenadores, cómpralos con Intel VPro. Te permiten configurar remotamente los ciclos de energía de tus ordenadores. De este modo, los ordenadores se apagan automáticamente 12 horas cada día. Y los monitores que no se apagan, al no utilizarse entran en modo de ahorro energía, que consume menos de un vatio.

-Encontrar ordenadores más eficientes: las compañías informáticas están fabricando ordenadores cada vez más eficientes energéticamente. Los nuevos modelos pueden ahorrar aproximadamente 130 vatios por hora al año por ordenador.

-Tener una estrategia de servidor que garantice la reducción de potencia. Si no se puede hacer de una vez, hágalo poco a poco. Los servidores no sólo utilizan gran cantidad de energía, sino que producen mucho calor, lo que aumenta los costes de refrigeración.

Una buena opción puede ser cambiar los actuales servidores por servidores blade. Fabricados por varias compañías (Dell, IBM, HP), cuestan la mitad que los servidores tradicionales y emplean un 66% menos de energía. Son de pequeño tamaño, reducen significativamente el cableado, son más fáciles de gestionar para los técnicos informáticos, mucho más sencillo de ampliar y actualizar, etc. Prácticamente todo son ventajas.

5. El uso sostenible de materiales y procesos

La manera más inteligente de lograrlo es planteando “¿Cuánto dinero podemos ahorrarnos?” El bolsillo siempre suele ser lo más efectivo, más allá de otras consideraciones. Algunas ideas son las siguientes:

-Que las tarjetas de la biblioteca sean reciclables o biodegradables. Mejor aún, que sean virtuales.
-Venta de bolsas reutilizables.
-Imprimir con menos frecuencia, y hacer las copias a doble cara.

-Incorporar un boletín electrónico de la biblioteca, y ofrecer el boletín de papel sólo con periodicidad mensual y en formato abreviado.
-Deshágase del agua embotellada en su biblioteca. En cambio, ponga filtros a los grifos y aparatos que enfríen el agua. Siempre serán mucho más económicos que las máquinas suministradoras de botellas de agua mineral.

-En vez de utilizar vasos, cubiertos y platos de plásticos en los eventos, utilice menaje “de verdad”. Con ello, evitará un gasto y únicamente tendrá que lavar los platos. O si adquiere platos desechables, que, al menos, sean de material reciclable.
-Ofrecer alimentos saludables y sostenibles en los eventos. La biblioteca puede asociarse con una tienda local de alimentos naturales. Es una buena manera de ofrecer a la población un modelo adecuado de alimentos y prácticas alimentarias.
-Organizar el reciclaje, ofreciendo contenedores atractivos, con una señalización clara y manteniéndolos limpios.

-Incorporar bastidores de bicicletas, donde éstas se puedan estacionar, incluso plantearse iniciar un programa de préstamo de bicicletas.
-Crear un espacio libre de humos.
-Adquirir vehículos eléctricos e híbridos y estaciones de recarga eléctrica.
-Realizar las reformas de los edificios y el mantenimiento con materiales sostenibles.

Nota1: el artículo original es de Louise L. Schaper, publicado el 15 de mayo en Library Journal.

domingo, 6 de junio de 2010

Ser ecológicos: marketing y necesidad (1)

Hace ya bastante tiempo que nos ha quedado claro que somos unos contaminadores natos, destructores implacables del medio ambiente. Y que la naturaleza no lo aguanta todo, del mismo modo que los recursos naturales no son inagotables.
Las empresas han tardado poco en darse cuenta de que la ecología vende y da buena imagen. No cabe duda de que para las empresas es más una cuestión de adaptación al mercado que de creencia real en la ecología, a pesar de la responsabilidad social que les atribuye la Constitución.

Para la Administración y sus instituciones, la gestión adecuada y respetuosa con el medio ambiente es una cuestión deontológica, ya que están al servicio de los ciudadanos. Pero también supone una oportunidad de mejorar su imagen y de promocionarse.
Dentro de esta corriente ecológica se encuentran las bibliotecas públicas, muchas de las cuales están promoviendo con decisión las Bibliotecas Verdes.

Traigo aquí un artículo referido a este tema que considero de gran utilidad e interés. Por ello, prácticamente lo voy a traducir al completo (en varios posts). En él se expone el proyecto de un sistema público de bibliotecas estadounidense, la Biblioteca Pública de Fayetteville (Estado de Arkansas), de convertirse en biblioteca ambientalmente eficiente. El proceso se inició en 1998, con el concurso y opinión de la comunidad, construyendo una nueva biblioteca que en 2001 logró ser el primer edificio de los EE.UU. que recibía la certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) (Nota2) por parte del Green Building Council, el estándar de eficiencia más respetado y utilizado en el país norteamericano. En 2004 se inauguraba la Blair Library, que también recibía la certificación LEED-NC (New construction). Cuando en 2002 estaba en auge la construcción, y los precios subían, algunas personas sugirieron el recorte de los costes ecológicos. Sin embargo, el administrador financiero dijo “no”. Sabía que a largo plazo estos gastos serían rentables. El tiempo le dio la razón y el ahorro en gastos de servicio y mantenimiento costeó en los primeros años el gasto de la construcción.

Tras abrirse la Biblioteca Blair, muchos acudieron a visitarla para aprender del modelo de bibliotecas verdes. Sin embargo, la autora se dio cuenta de que el personal no llevaba totalmente a cabo en sus rutinas los valores que se habían articulado en el proceso de planificación. Esto se materializaba por ejemplo en:

  1. Regalar bolsas de plástico.
  2. Utilizar una excesiva energía eléctrica por la noche, cuando trabajan los servicios de limpieza.
  3. La impresión de miles de boletines mensuales.
  4. El pegado de anuncios de los programas de la biblioteca central en los mostradores de servicio.
  5. La utilización de agua embotellada y cubiertos, vasos y platos de plástico para eventos.
  6. Servir dulces y otros alimentos poco saludables durante la realización de eventos.
  7. Llevar en vehículo a los asistentes a reuniones y restaurantes, cuando se localizaban a unas pocas avenidas de distancia.
  8. Dejar encendidos los ordenadores y los monitores durante las 24 horas, los siete días de la semana.
  9. La utilización de unidades de refrigeración y ventiladores para evitar el sobrecalentamiento del servidor y de los ordenadores.
  10. Ofrecer tarjetas de biblioteca que no pueden ser recicladas.
    Por tanto, no basta con tener un edificio que es energéticamente eficiente. Es necesario difundir sus valores a las prácticas cotidianas del personal.
La autora sostiene que ser ecológico es un compromiso que implica descubrir mejores prácticas, innovar, reducir las ineficiencias, adoptar nuevos hábitos, y medir y reconocer los avances. Supone ver las cosas desde una lente verde.

Nota1: el artículo original es de Louise L. Schaper, publicado el 15 de mayo en Library Journal. Nota2: LEED es la sigla de Leadership in Energy and Environmental Design.