martes, 26 de febrero de 2008

Easy-to-Read materials: una reflexión sobre las necesidades lectoras de la sociedad (IV)

¿Cómo pueden ser los textos de fácil lectura?: algunos ejemplos

Aquí se muestran varios ejemplos para aportar una mejor comprensión de qué aspecto pueden tener estos materiales adaptados.

Ofrecemos unos pequeños fragmentos de dos célebres clásicos, la primera página de “El Conde de Montecristo” de Alejandro Dumas, y un extracto de “Bola de sebo” de Guy de Maupassant. Estos libros están disponibles en versiones de lectura sencilla en sueco, y aquí han sido traducidos al inglés unos cuantos fragmentos.


El Conde de Montecristo

En Marsella


Un 24 de febrero de 1815, un barco francés
estaba entrando en el puerto de Marsella,
en el sur de Francia.
El nombre del navío era “Faraón”.

Detrás del piloto,
que guiaba el barco para entrar en el puerto,
estaba un joven marinero, apoyado sobre la barandilla.
Él tenía, al menos, 20 años.
Era alto y delgado,
Tenía unos hermosos ojos oscuros,
Y su pelo era negro.

Parecía fuerte y seguro de sí mismo.
Su nombre era Edmond Dantés.

El joven permanecía de pie y miraba
un pequeño bote de remos
que se acercaba rápidamente al “Faraón”.
Un hombre del bote de remos le saludó efusivamente.
“Eh, eres tú, Edmond Dantés”, gritó.
“¿Por qué pareces tan triste, mi joven amigo?”
“Hemos sufrido una gran pérdida, Mr. Morrel”,
respondió el joven.
“¡Hemos perdido a nuestro capitán!”

Bola de sebo
Bola de grasa


Al menos el carruaje está preparado
con seis caballos en vez de cuatro.
Ha nevado y será dificil
mover el carruaje.

"¿Todo el mundo está sentado?"
gritó una voz desde fuera del carruaje.
"Sí", respondió otra voz desde dentro del carruaje.
E iniciaron la marcha.

El carruaje se mueve lentamente, avanza lentamente.
Los caballos andan poco, dan pequeños pasos.
Las ruedas del carruaje se introducen en la nieve,
el mismo carruaje se desliza y tiembla.
Los caballos resbalan y jadean y "humean" con sudor.
El largo fuste del cochero los golpea constantemente.

Poco a poco ha disminuido.
La nieve ya no está cayendo.

Los viajeros del carruaje
se miran unos a otros con curiosidad.

Los poemas del poeta sueco Benkt-Erik Hedin han sido traducidos al inglés y publicados por la Biblioteca Nacional de Australia.

Una página de una noticia de fácil comprensión debería ser similar al ejemplo de la imagen sobre el 50º aniversario del día D durante la Segunda Guerra Mundial.

Una muestra de información relevante sobre sociedad son las Reglas Estándar de las Naciones Unidas relativas a los derechos de las personas discapacitadas funcionales en la sociedad. Una página de esta comunicación, en versión de fácil lectura en inglés, puede verse en el siguiente ejemplo.

Otro ejemplo de información social es el material concerniente a la Unión Europea (UE). Es ciertamente un tema que todo el mundo afectado debería ser capaz de estudiar.

Nota1: utilizo el género masculino de forma genérica para facilitar la lectura, por lo que los sustantivos en forma masculina hacen referencia a personas de ambos sexos.

Nota2: las expresiones "lectura adaptada", "fácil de leer", "de lectura sencilla" hacen referencia al mismo concepto.

Nota3: texto del documento original de Bror Ingemar Tronbacke.

Nota4: no he podido acceder a los cuadros y los ejemplos a los que se alude en el escrito, por lo que no aparecen en la entrada.

domingo, 24 de febrero de 2008

Easy-to-Read materials: una reflexión sobre las necesidades lectoras de la sociedad (III)

El diseño:

En el contexto de la "lectura fácil", el diseño es casi tan importante como el contenido. La disposición de los elementos debería ser clara y cómoda. Amplios márgenes y generosos espacios hacen que un texto sea más accesible.

El escrito ha de estar dividido en párrafos con un limitado número de líneas por página. Cada frase habría estar circunscrita a medida discursiva determinada.

La cubierta debería insinuar el contenido. Un libro o un documento debe tener una apariencia atractiva, y para un público adulto no ha de dar una impresión infantil. Un libro fácil de leer debe asemejarse a un libro real.

Los materiales adaptados no tienen un único nivel:

Sencillo de leer no implica un solo nivel. Dentro de la literatura sencilla de leer es necesario que haya diferentes niveles de dificultad. Las diferencias en la capacidad lectora también existen entre los colectivos con problemas de lectura. Es importante recordar que, por ejemplo, las personas con discapacidades intelectuales, no son un grupo homogéneo. Ellos oscilan desde diferentes situaciones hasta el límite de la inteligencia normal.


¿Qué clase de materiales deberían estar disponibles en formatos de sencilla lectura?:

Según las necesidades, todos los materiales deberían estar disponibles en formato de fácil lectura.

Debería haber literatura de sencilla lectura tanto de ficción como realista, títulos especiales y adaptaciones de los clásicos. Ello incluye novelas, relatos cortos, historias de intriga, poesía, libros de viajes, etc.

Considerando las nuevas noticias e informaciones referidas a nuestra sociedad, hay razones para legislar haciendo hincapié en el derecho democrático de que haya versiones de fácil lectura. Es posible decir que la audiencia de noticias e información de sencilla comprensión sobre la sociedad es, probablemente, mucho mayor que el público de los libros.

Mucha gente tiene dificultades para comprender los canales habituales de noticias. Los artículos de los periódicos son demasiado extensos, escritos en un lenguaje excesivamente complejo y contienen muchos términos especializados (tecnicismos).

El lector también ha de asimilar relevante información encubierta que hace que la noticia sea comprensible. Los "pantallazos" de las noticiarios televisivos discurren a un ritmo excesivamente rápido para mucha gente.


Internet y otros medios al margen del material impreso
:

Lo sencillo de leer (o sencillo de entender), es algo no sólo aplicable al fondo impreso. Versiones de fácil comprensión y utilización se necesitan igualmente para audio-casetes y para los nuevos medios, tales como los programas de ordenador. Los multimedia, o Internet particularmente, pueden aportar un enorme provecho a los analfabetos funcionales y a las personas que leen poco. De ahí que haya que realizar una adaptación del software para que pueda ser utilizado por estos colectivos.

Diferentes maneras de aproximarse a los materiales de lectura:

Una tabla tridimensional puede servir para ilustrar por qué se requieren fondos de sencilla lectura en varios niveles de dificultad; tanto en la ficción como en la no ficción son necesarios. Se requieren especialmente para los materiales impresos, así como para las adaptaciones de material ya publicado.

Luego se podría continuar con la división de la ficción en varios géneros (igualmente de la no ficción). En principio, las noticias de información sobre la sociedad se pueden tratar del mismo modo.

¿Cuánto material de fácil lectura se encuentra disponible actualmente?: algunos ejemplos

En la actualidad, cierta cantidad de material de fácil lectura para adultos -periódicos o libros- se publican en, al menos, varios paises. En Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia e Italia se publican periódicos para adultos con dificultades lectoras. En Francia, por ejemplo, se publica un periódico infantil.

Documentos que contienen información acerca de la sociedad (hábitos, costumbres) dirigida a inmigrantes se publican en bastantes países. En Holanda se edita un periódico principalmente dirigido a personas jóvenes y con discapacidades intelectuales.

"Easy readers" para estudiantes se edita en Inglaterra desde hace mucho tiempo. Los libros de fácil lectura para adultos con problemas de lectura se publican actualmente en los países nórdicos (Finlandia, Noruega y Suecia) y en una extensión determinada de Alemania.

Cierta número de materiales de lectura sencilla, aunque en un principio dirigida a gente joven, también se publica en Dinamarca y Holanda.

Además, la necesidad de material para personas con problemas de lectura ha sido el tema central de varias conferencias con participantes de diversos países.

Nota1: utilizo el género masculino de forma genérica para facilitar la lectura, por lo que los sustantivos en forma masculina hacen referencia a personas de ambos sexos.

Nota2: las expresiones "lectura adaptada", "fácil de leer", "de lectura sencilla" hacen referencia al mismo concepto.

Nota3: texto del documento original de Bror Ingemar Tronbacke.

martes, 19 de febrero de 2008

La Historia y la "historicidad"

El siguiente texto es una traducción de una noticia con fecha de 6 de enero. Escrita por James Gleick en The New York Times. El autor nos hace reflexionar sobre el valor real de los objetos, navegando entre la Historia, los sentimientos, la magia y la realidad.

Me ha encantado hallar este texto para hablar sobre estos temas, ya que se acude a la Historia y a un documento histórico de enorme relevancia como es la Carta Magna. Fue redactada durante el gobierno del Rey de Inglaterra Juan I (también conocido como Juan "Sin tierra", ya que era el quinto y último hijo del rey Enrique II Plantagenet, y quedó sin territorio en el reparto de la herencia), monarca que, para no ser destronado, se vio obligado a respetar "las leyes viejas" y a garantizar los privilegios de los barones. Además, necesitaría consultar a la Curia Regis a la hora de imponer cualquier tributo.

La Historia sigue siendo causa y excusa para el debate sobre los temas más variados. Y la materia aquí tratada bien merece nuestra atención, tanto por su propia importancia como por la inteligente manera con que la aborda el autor del artículo. Seguramente pueden sacarse las conclusiones más variadas. Sin más preámbulos, espero que el artículo sea de vuestro interés.


Conservando el "original":

¿Cuál es el valor de la Carta Magna? Exactamente 21321000$ (alrededor de 14700000€). Lo sabemos porque fue adjudicada en pública subasta en Sotheby´s, en Nueva York, justo antes de Navidades. 21 millones de dólares es, con mucho, la mayor cantidad pagada nunca por una página de texto, y ello encierra una paradoja: la información es ahora más económica que nunca, a la vez que más cara.

Por supuesto, la mayoría de la información es prácticamente gratuita, más fácil de guardarse y más rápida de difundirse de lo que nuestros padres imaginaron posible. De algún modo, dispones de la Carta Magna para consultarla : puedes leerla en cualquier momento, al alcance de un clic. Ha sido conservada, fotográfica y digitalmente, en incontables copias que no dejan evidencias físicas y que, sin embargo, durarán tanto como nuestra civilización. Por otro lado, la Carta Magna es un fragmento de pergamino (de 15 por 17 pulgadas), frágil, escaso y prácticamente ilegible. ¿Por qué esa versión debería ser tan valiosa?


La Carta Magna, en sí misma, es un excelente recordatorio de cuán costoso es almacenar y difundir la información. El objetivo era lograr trasladar la palabra del rey a un formato legible, salvaguardarlo, conservarlo y luego ponerlo a disposición de los usuarios. En Inglaterra, en el siglo XIII, esto supuso el remojo, el estiramiento, el raspado y el secado de la piel de cordero para realizar la vitela, la preparación de la tinta a partir de agallas de roble, y la caligrafía cuidadosa ejecutada por escribanos profesionales con canilla de ave. A continuación, las reproducciones habían de hacerse del mismo modo -no había otro- para enviarlas a las circunscripciones condales y a las iglesias, donde eran leídas en voz alta.

Hasta tal punto residía el valor de la Carta Magna en sus palabras: su significado y su verdadera fuerza política real, comenzando por los agradecimientos del Rey Juan en 1215 a "sus arzobispos, obispos, abades, condes, barones, ... y a todos sus fieles sirvientes" y continúa con un mensaje nunca antes escuchado -una serie de limitaciones al poder del Estado. Esto significaba una concesión de derechos y libertades a todos los hombres libres, irrevocablemente y para siempre, al menos en teoría. El documento no sólo expresaba el otorgamiento, o lo representaba o certificaba. El documento era la concesión -"dada por nuestra mano en la pradera conocida como Runnymede".


El valor del objeto particular, vendido en Sotheby´s ocho siglos más tarde, es completamente diferente. Es una especie de ilusión. Podemos llamarlo valor mágico, opuesto al valor real. Es como el valor de una pelota de béisbol cuando Bobby Thomson la lanzó fuera de Polo Ground. Un objeto físico llega a ser deseado, precioso, casi sagrado, por consenso común, en consideración a una Historia -o historia (con minúsculas)- que está relacionada con él (si resulta que usted adquiere la pelota equivocada, el valor de la misma desaparece como por arte de magia).

La Carta Magna de los 21 millones de dólares es una copia realizada en 1297. De hecho, seguramente es la copia de una copia, con errores y correcciones incorporados por la costumbre. Y todavía también es un original: publicado oficialmente, de nuevo, por el Rey Eduardo I. Sotheby´s calcula que hasta la actualidad han sobrevivio 17 "ejemplares originales" desde el siglo XIII, la mayoría conservados en bibliotecas y catedrales de Inglaterra. Otros cientos se han perdido, debido a las ratas, al fuego y a la reutilización como papel para borradores.


Incluso siendo una copia, es sólo un tipo de copia. "Era como alguien dijo Mona Lisa" explicaba el anterior comprador (Ross Perot, 1984, 1,5 millones de dólares). Antes de la venta, Sotheby´s denominó a la Carta Magna "una luz en la oscuridad, un brillante talismán de nuestra condición humana, un icono sagrado de nuestra historia". Simplemente eso. Algo mágico. Las reliquias religiosas, como el Sudario de Turín, brillan invisiblemente con la misma magia. A menor escala sucede con los autógrafos, las monedas, las fotografías curiosas, los violines Stradivarius (a no ser que creas que puedes reconocer la calidad tonal de la madera con 300 años de antigüedad) y los vestidos que cubren las espaldas de las celebridades, como el traje de boda de repuesto (tafetán de marfil de seda) que Diana pudo haber utilizado pero no llevó puesto (2005, se pagó por él 175000 dólares).

Todos estos "artefactos" comparten la cualidad que Philip K. Dick, en su novela "El hombre en el castillo" llama historicidad, que existe "cuando un objeto tiene una historia (en sí mismo)". En el libro, un comerciante de antigüedades tiene dos encededores Zippo, uno de los cuales supuestamente perteneció a Franklin D. Roosevelt, y comenta: "Uno tiene historicidad, un enorme infierno (de experiencias). Tanto como ningún otro objeto haya tenido nunca. El otro encededor no tiene nada. ¿Puede sentirlo?... No puede. Usted no puede saber cuál es cuál. No hay presencia mística, no hay aura alrededor de ello".


Regresando al mundo real, en 1996, Sotheby´s vendió un humidor (2) que había pertenecido a John F. Kennedy por 574500$. Esto es historicidad.

Por supuesto, actualmente más gente puede adquirir rarezas -ahora las rarezas son un negocio más que nunca antes lo habían sido-, pero ser billonario no garantiza un lugar en el exclusivo club Forbes 400 (la lista de las personas más ricas de Estados Unidos). El comprador de la Carta Magna, David M. Rubenstein, uno de los fundadores del Grupo Carlyle, era el nº165 con una fortuna documentada de 2,5 billones de dólares. Él tiene pensado devolver el documento a pública exposición en el Archivo Nacional, que ha tenido en exhibición otros textos icónicos como la Declaración de Independencia, el Plan Marshall y el plan de vuelo del Apolo 11.

Pero el incremento en las listas de los superricos no explica el incremento exagerado del valor de lo mágico. Justo cuando una reproducción digital hace posible crear un "Rembrandt" suficientemente bueno como para engañar a la vista, el Rembrandt "real" llega a ser más caro que nunca. ¿Por qué? Porque la misma libertad de comunicación que hace la información barata y reproducible, nos ayuda a valorar la visión de la información que no es "auténtica". Una historia gana la fuerza de su objeto, algo sin embargo tenue, sólo un ítem físico. El objeto adquiere poder a partir de la historia. La versión abstracta puede destellar sobre una pantalla, pero el pergamino deteriorado y la tinta descolorida hace que nos paremos (y reflexionemos). La extrema escasez se ve intensificada por la extrema omnipresencia.


Nota1: este artículo ha sido localizado en LISNews.org.

Nota2: recipiente donde se contienen en adecuadas condiciones de humedad los cigarrillos y puros.

Nota3: la imagen ha sido localizada en la siguiente página: : www.thedctraveler.com/ losing-the-magna-carta/

domingo, 17 de febrero de 2008

Easy-to-Read materials: una reflexión sobre las necesidades lectoras de la sociedad (II)

Fácil de leer:

¿La publicación de materiales de sencilla lectura puede representar un medio útil, tanto para luchar contra el analfabetismo como para conseguir que aquellos que presentan dificultad al leer, accedan a la información y a la literatura? Sí, estoy convencido de ello. Pero, ¿cómo definimos "de fácil lectura"?

La publicación de literatura, noticias y otras informaciones sencillas de leer está basada en la creencia esencial de que todas las personas son iguales y que todas, por tanto, deben tener derecho a una experiencia cultural y a una información apropiada a sus propias capacidades.

Para mucha gente sin hábito lector, el material de fácil lectura puede abrirle puertas y despertar un interés por leer periódicos y libros, y una oportunidad para practicar su lectura. Más tarde, ellos podrán afrontar libros y periódicos publicados normalmente.

Para otros casos, como la discapacidad intelectual, los textos de lectura sencilla pueden cubrir una necesidad y significar su estilo de lectura.

Uno puede preguntarse si, de esta manera, realmente es posible satisfacer las necesidades de diferentes grupos. Sin embargo, la experiencia adquirida con el material de fácil lectura ya publicado demuestra que sus intereses pueden combinarse en muchos casos. De hecho, hay más grupos juntos que interactúan de los que están separados.


¿Qué aspecto deben tener los materiales de fácil lectura?

Los grupos que han podido acceder a fondos de asequible lectura, y las relaciones entre estos grupos, pueden mostrarse aproximadamente utilizando una tabla estadística.

En el cuadro, los diversos grupos de estudio están representados por círculos y los cuadros simbolizan la necesidad de materiales de fácil lectura. Como puede verse, las necesidades son diferentes en la mayoría de los grupos.

No todo las personas de cada grupo necesitan de dichos fondos. En bastantes casos, las necesidades pueden solaparse. Por ejemplo, una persona puede ser analfabeta, inmigrante y disléxico.


¿Cómo elaborar un texto de fácil lectura?

¿Qué significa para nosotros "fácil de leer"? Quizá, en realidad, deberíamos decir "fácil de entender", de tal modo que estos textos sean sencillos de leer y de entender, no sólo porque se evitan las palabras complicadas, sino también porque la presentación ha de ser específica y facilitar la lectura.

Aquí se enumeran algunos ejemplos de criterios que pueden ser usados para elaborar un texto fácil de leer y sencillo de entender:

1. Escribir con concreción. Evitar las abstracciones y los conceptos figurados.

2. Ser lógico. La acción debería seguir una secuencia normal, con una lógica continuidad.

3. La acción debería ser directa y simple, sin extensas introducciones y sin incorporar demasiadas palabras.

4. Evitar el lenguaje simbólico (metáforas), que pueden ser malinterpretadas por los lectores.

5. Ser conciso. Que una sola frase no contenga varias acciones. Situar las palabras de una misma frase en el mismo renglón.

6. Eludir las palabras difíciles, pero intentar utilizar un lenguaje que sea adulto y digno. Si tiene que hacerse uso de palabras poco habituales, el contexto debería aportar pistas de su significado.

7. Incluso las relaciones complicadas pueden ser descritas y explicadas, si se hace de un modo concreto y lógico, en el que los hechos se sitúan en orden cronológico natural.


Si se sigue este consejo general -construcción lógica y concreta de los argumentos, con un discurrir normal del relato-, entonces podemos reducir sustancialmente los problemas de las personas con discapacidades intelectuales.

En la mayoría de los casos, este tipo de accesibilidad hace más sencillos los textos a los otros grupos con dificultades lectoras -tales como disléxicos o gente que es, en mayor o menor medida, analfabeta. Es una simplificación que no tiene por qué distraer. Un texto bien hecho, con un lenguaje sencillo, puede ser una experiencia positiva para cualquier lector.


La importancia de las imágenes

Todos sabemos que una imagen puede decir más que mil palabras. Dentro del contenido de los materiales de fácil lectura, las imágenes tienen con frecuencia un papel más importante que en otros tipos tipos de libros, documentos o materiales de información.

Un dibujo que representa concretamente aquello que está descrito en el texto, mejora la comprensión y clarifica el mensaje del texto.

Pero una imagen puede también aportar otra dimensión al texto. Existe un importante debate sobre cómo han de usarse los dibujos abstractos o no realistas en el contexto de la "lectura sencilla". Nuestra experiencia es que los dibujos abstractos pueden desempeñar un buen papel para las personas de "fácil lectura" como para quienes tienen una discapacidad intelectual (quienes comprenden e interpretan el mundo de una manera concreta).

Una imagen abstracta puede, por ejemplo, transmitir una atmósfera descrita en un texto, reforzar sensaciones, etc.

Pero las imágenes deben concordar con el escrito. Una imagen que lleva a una dirección equivocada, o no comunica el mismo sentimiento, o incluso puede confundir repentinamente, provoca que la lectura sea incluso más difícil para las personas con serios problemas lectores.

Nota1: utilizo el género masculino de forma genérica para facilitar la lectura, por lo que los sustantivos en forma masculina hacen referencia a personas de ambos sexos.

Nota2: las expresiones "lectura adaptada", "fácil de leer", "de lectura sencilla" hacen referencia al mismo concepto.

Nota3: texto del documento original de Bror Ingemar Tronbacke.